Vamos a comenzar con ALEMANIA, el país que hemos visitado más veces. Nos parece un país fascinante a todo nivel: paisajes, arquitectura, comida, calidad de los hoteles. Todo está pensado para ayudar al turista y hacerlo sentir como en casa.
Comenzaremos con el último viaje que hemos hecho a este país, en agosto del 2024. El viaje se organizó alrededor del festival de Bayreuth, el más famoso festival de verano del mundo. Conseguir entradas hace unos años era imposible pero ahora las cosas han cambiado y las entradas se pueden comprar por internet. Conseguimos cinco entradas para la ópera Parsifal y se organizó el viaje alrededor del día de la función.
Volamos a MÚNICH, ciudad que los cinco conocíamos (viajamos con tres amigas, una de ellas conducía maravillosamente el coche que alquilamos para desplazarnos). Llegamos a Múnich por la mañana y nos quedamos allí solo un día. Dejamos las maletas en el hotel: HOTEL CONCORDE, Herrnstrasse 38-40, en el centro de Múnich. www.concorde-muenchen.de. Totalmente recomendable. No os lo perdáis. Salimos a caminar. Comenzamos por la Marienplatz, donde se alza la Mariensäule (1638), la columna mandada a erigir por el príncipe elector Maximiliano. Esta sostiene una estatua dorada de la Virgen María, patrona de Baviera. Si nos posicionamos junto a la columna, tenemos frente a nosotros el Neues Rathaus o Ayuntamiento Nuevo (1867-1908), un edificio neogótico dominado por una torre de 85 m de alto con un carrillón con figuras animadas. A nuestra derecha se alza el Altes Rathaus o Ayuntamiento Viejo (1470-1480), edificio gótico con una fachada escalonada coronada de pináculos. La parte más antigua es la torre (1180-1200) que formaba parte de las fortificaciones de la ciudad.
A su lado, cruzando la calle está la Heilig Geist Kirche o Iglesia del Espíritu Santo, gótica pero transformada por completo en barroca entre 1723 y 1730. El interior es muy luminoso pero lo que más sorprende de la iglesia es una instalación a lo largo de la nave central del artista alemán Michael Pendry llamada Les Colombes, una bandada de 2000 palomas de origami que vuelan colgadas de la bóveda. Muy bonita realmente.
Muy cerca de esta se alza la Perterskirche, iglesia gótica del siglo XIII transformada en barroca en los siglos XVII y XVIII. Tiene un campanario de 91 m de altura al que se puede subir (306 escalones) para disfrutar de una hermosa vista de la ciudad.
Volvimos a la Marienplatz para visitar el Ayuntamiento por dentro. Tiene un patio interior muy hermoso así como dos plantas neogóticas con ventanas con vidrieras que representan ciudades de Baviera. Hay que estar atento a la decoración exterior del Ayuntamiento porque nos podemos encontrar, en una de las esquinas, a un dragón encaramándose a las columnas de la fachada. Mucha gente le pasa a su lado sin darse cuenta de ello.


Doblando por una de las calles laterales se llega a la Frauenkirche o Iglesia de Nuestra Señora que es la catedral de Múnich. Es una gigantesca iglesia de estilo gótico tardío (1468-1488). El exterior es muy sobrio. Sobresalen las dos torres gemelas de la fachada (99m y 100m) coronadas por sendas cúpulas en forma de bulbo de 1525. Son el símbolo de la ciudad. Se puede subir a una de las torres, esta vez en ascensor. El interior es amplísimo y muy luminoso. Tiene tres naves de la misma altura (esta es una característica de muchas iglesias alemanas. Se llaman iglesias "Halle" porque la estructura es de un gran salón donde la nave central tiene la misma altura que las naves laterales). Aquí se encuentra el mausoleo del emperador Luis de Baviera, realizado en mármol negro (1619-1622). Cada esquina la sostiene una escultura de un caballero con una rodilla en el suelo. Estas cuatro esculturas provienen de otra tumba de 1595.


Alrededor de la Frauenkirche hay muchos restaurantes tradicionales con platos típicos y cervezas exquisitas para tomar un tentempié y recuperar fuerzas para seguir caminando. Volviendo a la Weinstrasse y doblando a la izquierda llegamos a la Odeonplatz con la Residenz, el palacio urbano más grande de Alemania, a la derecha y la Theatinerkirche (Iglesia de los Teatinos) a la izquierda. En la plaza se encuentra el Felderrnhalle (Pórtico de los Mariscales), construido entre 1841 y 1844 siguiendo el modelo de la Loggia dei Lanzi en Florencia. Tiene tres arcos y una escalinata con dos leones. Al pórtico le vendría muy bien una limpieza.
La Theatinerkirche es una iglesia barroca (1663-1668) con el exterior pintado de amarillo huevo. El interior tiene tres naves, la central de mayor altura. Todo es blanco y gris menos el púlpito que es de madera casi negra (1681).
La Residencia es inmensa. Se visitan los apartamentos reales, los museos, el tesoro y el teatro, una belleza rococó conocido con el nombre de Teatro Cuvillés ya que fue construido por François Cuvillés de 1751 a 1753. Nosotros la habíamos visitado en un viaje anterior por lo que la descripción no se hará en este viaje. Nuestras amigas no pudieron entrar porque se acercaba la hora de cierre. Junto a la residencia, en la Max-Joseph Platz, se alza la ópera nacional de Baviera, uno de los teatros de ópera más importantes del mundo con una temporada maravillosa.

Por la Maximilianstrasse se llega al Platzl, bellísima plazuela del viejo Múnich. Aquí se encuentra la Hofbräuhaus, un restaurante tradicional cuyo origen se remonta a 1589. El edificio actual, enorme, es de finales del siglo XIX. Hay sitio para 3500 personas en los distintos salones. Nosotros fuimos a cenar. Elegimos el Biergarten, que tiene un patio arbolado y una terraza. Tomamos tabla de quesos (Käseteller) y tabla de fiambres alemanes (HB Brotzeilteller) regados por un vino blanco exquisito (Grüner Weltliner Classic).

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A la mañana siguiente, después de un opíparo desayuno, salimos de Múnich con destino al Schloss Nymphenburg (Castillo de Nymphenburg), residencia de verano de los príncipes electores y los reyes de Baviera. Ferdinand Maria von Bayern construyó el pabellón central de cinco plantas (1664-1674). Su hijo Max Emanuel le agregó dos pabellones conectados al cuerpo central con galerías con arcadas (1701-1715). Por dentro es hermoso como todos los palacios europeos. Lo más interesante es el parque (180 hectáreas). Max Emanuel hizo construir un jardín barroco al estilo de Versalles. A principios del siglo XIX lo convirtieron en un jardín-parque inglés. Del jardín barroco original se conservan el Gran Parterre con una fuente frente al palacio y un largo canal central bordeado de avenidas arboladas que termina en una fuente con una gran cascada con saltos de agua. El resto del jardín es un bosque con lagos y cuatro pabellones que visitamos. Hay que comprar el ticket para el palacio más el parque. O solo el palacio o solo el parque. Depende de lo que se quiera visitar. Aconsejamos comprar las entradas por internet porque no se tiene que hacer cola en taquilla que, durante el verano, pueden llegar a ser muy largas.
Los pabellones del parque son:
1) Amalienburg (1734-1739): El príncipe elector lo mando construir como pabellón de caza y descanso para su esposa María Amalia. Decorado por Cuvillés es una joya rococó. El exterior es muy simple pero el interior es bellísimo, especialmente la Spiegelsaal que ocupa el centro del edificio, una rotonda con ventanas y espejos con paredes azul claro recubiertas de estucos plateados. Lo normal en el período rococó son los adornos dorados pero aquí Cuvillés decidió hacerlos de plata. Una maravilla.
La otra habitación que sobresale del conjunto es la cocina, con paredes cubiertas de papeles pintados y azulejos de Delft. Todo blanco con dibujos azules. El techo también está pintado. Las pinturas tienen motivos orientales imitando a la porcelana china. Muy original.

2) Badenburg (1718-1721): Es el Pabellón de Baños y está frente a uno de los lagos. Se entra por la Festsaal, una sala que ocupa todo el frente del edificio con puertas vidrieras, espejos, fuentes en las paredes y un gran fresco en el techo. El resto del pabellón lo ocupan los apartamentos del príncipe-elector. La joya del pabellón es el Grosser Bad (Gran Baño). La sala tiene dos plantas porque la piscina está en el sótano. Lo que corresponde a la primera planta es una galería que corre pegada a las cuatro paredes con una barandilla que da a la piscina. A la piscina se accede por el sótano. No se construyó para nadar sino para caminar y sentarse en unos bancos de mármol. Era una piscina de relajación. En invierno el agua se podía calentar.

3) Pagodenburg (1716-1719): Fue el primer pabellón que se construyó. Es una pequeña construcción octogonal de dos plantas. La planta baja la ocupa el salón y una escalinata lleva a la planta alta ocupada por tres habitaciones: antecámara, gabinete y dormitorio. Las dos primeras están decoradas con paneles lacados y papeles pintados con motivos chinos. El dormitorio es europeo con sillones, camas y cortinados con paredes blancas y molduras doradas.

4) Magdalenenklause (1725-1728): Fue construido para Max Emanuel como lugar de retiro cuando quería descansar de la algarabía de la corte. Por fuera es una ermita en ruinas. Por dentro es algo rarísimo. Se entra a una capilla dedicada a María Magdalena en el estilo "grotto", una gruta con paredes y techo de estuco, decorada con corales, conchas, flores de metal pintadas y pájaros de colores. Muy "kisch" realmente. Hay una fuente en el mismo estilo con una escultura de escayola de María Magdalena arrodillada. El resto del edificio es más común. Habitaciones con paneles de madera no muy originales que digamos.
Todo el paseo nos llevó algo más de tres horas. Volvimos al coche y emprendimos viaje hacia NÖRDLINGEN, una antigua villa imperial que ya forma parte de la Ruta Romántica que nos llevará a Rothenburg ob der Tauber, una de las más fascinantes ciudades alemanas.
Nördlingen se desarrolló de forma concéntrica. La ciudad se encuentra en el centro del cráter de Ries, una depresión circular de 24 km de diámetro que se supone fue causada por un meteorito hace 15 millones de años. La ciudad está rodeada de murallas (2,7 km de perímetro) en perfecto estado de conservación. Tiene 5 puertas de ingreso y muchas torres. La puerta más importante es la Reimlinger Tor, la más antigua. Conserva restos del siglo XIV. Era la puerta de la vía romana que llevaba a Augsburg y, cruzando los Alpes, a Italia.
La ciudad conserva en su totalidad las casas construidas del siglo XIV al XVI. No hay nada que rompa la armonía del conjunto. Además, todas las casas están perfectamente restauradas.
Comenzamos visitando la St. Georgskirche de finales del siglo XV. Es una iglesia gótica construida en piedra volcánica con un campanario de 90 m de alto. El interior tiene tres naves de igual altura (es una hallenkirche) con bóvedas ojivales con nervaduras. El púlpito tiene una bellísima escalera de caracol que se enrosca alrededor de la columna.

La ciudad está repleta de casas dignas de admirar como, por ejemplo, la Rathaus o Ayuntamiento del siglo XIII, al que en 1618 le adosaron una hermosa escalera renacentista al muro lateral derecho.
O la Tanzhaus (Casa de la Danza) del siglo XV, enorme con entramado de madera, se usaba como salón de baile y sala de venta de los mercaderes del paño durante las ferias, o el Alte Kornschramme, enorme granero pintado de rojo inglés que tiene por detrás el Neue Kornschrammeeste pintado de amarillo. Sería interminable detallar todas las maravillosas casas que se encuentran paseando por las calles de Nördlingen. Aunque la próxima ciudad a visitar iba a competir en belleza con esta.Llegamos a DINKELSBÜHL por la tarde. Una auténtica maravilla. Un pueblo medieval rodeado de murallas repletas de torres.
El hotel está en el centro del pueblo: ALTSTADTMITTEHOTEL SONNE, Elsassergasse, 1. www.altstadtmittehotel-sonne.de. Una casa antigua de 1480 renovada con materiales naturales. Un hotel totalmente recomendable. Como la visita del pueblo la haríamos al día siguiente por la mañana, decidimos descansar un poco y recorrerlo por la noche para ver las iluminaciones. Todo un acierto porque Dinkelsbühl por la noche se convierte en una ciudad de cuento de hadas. Había muy poca gente por las calles ya que los restaurantes y las tiendas cierran temprano por lo que la ciudad se convierte en algo privado, solo de las pocas personas que la caminan. El paseo fue una belleza, es imposible describir todos los rincones que nos parecieron encantadores. Os dejo algunas fotos que creo no llegan a mostrar ese encanto en su totalidad pero que al menos os darán una idea de este lugar mágico. 

Después de un desayuno estupendo, salimos a ver el pueblo. Las casas que bordean las calles son de alrededor del 1600, todas perfectamente restauradas. La casa de la esquina que se ve en la segunda foto nocturna con el frontón coronado por una torrecilla es la Antigua Taberna del Ayuntamiento. Se usaba además como Casa del Peso y como alojamiento para huéspedes importantes: Carlos V (1546) y el Rey Gustav II de Suecia (1632) se alojaron allí. Esto corrobora la importancia de esta ciudad durante el Medievo. La Deutsches Haus tiene entramado de madera y balcones llenos de flores y una casa más allá está el Schramme, el Granero, amarillo con un frontón escalonado con volutas con espirales y pequeños obeliscos.
Frente a estas casas se alza la Catedral de San Jorge (1448-1499), una de las "hallenkirche" (iglesia de salón con las tres naves de la misma altura) de estilo gótico flamígero más bonitas de Alemania. Conserva el portal con su torre románica (1220-1230). El interior es muy luminoso. Once pares de pilares soportan las bóvedas de crucería con nervaduras entrecruzadas. Bellísimo púlpito tallado con tracería y esculturas, policromado y con detalles dorados.
Pasamos por la Iglesia de San Pablo (1840-1843) de estilo historicista. Es la iglesia protestante. Seguimos callejeando, salimos por una de las puertas de las murallas y las recorrimos por el exterior volviendo a entrar por la Nördlinger Tor (1400) con un frontón escalonado del siglo XVI.
Una vez atravesada la puerta se llega a una pequeña plaza donde se encuentra la Steinhaus (siglo XIV, agrandada en el siglo XV). Hasta 1855 fue el Ayuntamiento. Ahora es la Oficina de Turismo. Enfrente está la Löwenbrunnen, con una columna en medio de la fuente con la estatua de un león sosteniendo el escudo de la ciudad.
Las torres de las murallas son todas distintas. La más hermosa es la Bäuerlinsturm que tiene en la parte superior una construcción del siglo XVI con entramado de madera y tejado a cuatro aguas. Es una vivienda familiar.
Volvimos al hotel a buscar las maletas y salimos hacia ROTHENBURG OB DER TAUBER, la ciudad más famosa y turística de la Ruta Romántica. Para nosotros esta ha sido la tercera visita a este maravilloso lugar. La primera la hicimos en 1987 junto a nuestra tía alemana que vivía cerca de Nuremberg y la segunda fue para una Navidad mientras estábamos alojados en Würzburg. La ciudad sigue tan fascinante como siempre. Resplandece con su casco antiguo repleto de construcciones fascinantes y una de mis tiendas preferidas que siempre visito: Käthe Wohlfahrt, la tienda de adornos navideños más famosa del mundo.
Llegamos y fuimos al hotel a dejar las maletas. El hotel no puede estar más céntrico: GASTHOF BUTZ, Kapellenplatz,4. Es una casa típicamente alemana con una fachada llena de flores y plantas y está regentada por la misma familia desde 1894. www.gasthof-butz.de.Comenzamos la visita por la Markplatz ya que se encuentra a la vuelta del hotel. Uno de los lados mayores de la plaza está ocupado por la Rathaus o Ayuntamiento. La parte gótica (siglo XIV) con fachada blanca con piñón escalonado coronado por un campanario da a la calle lateral (la Herrngasse, donde también se encuentra la tienda de adornos de Navidad). La parte del Ayuntamiento que da a la plaza es de estilo renacimiento alemán (siglo XVII) con una torre octogonal en el centro de la fachada que encierra una escalera de caracol. 

El pórtico almohadillado es del siglo XVIII. El lado menos de la plaza lo ocupa la Ratstrinkstube con frontón alto coronado por una torrecilla. Era la antigua posada oficial que se usaba para huéspedes importantes (ahora es Oficina de Turismo). En la fachada hay un reloj con autómatas que representan un acontecimiento legendario acaecido en 1631: Meistertrunk. Durante la Guerra de los 30 Años, la ciudad, que era protestante, se rindió a la Armada Imperial comandada por el General Tilly, quién decidió arrasar la ciudad. De nada sirvieron las súplicas hasta que el Burgomaestre ofreció al general una copa del mejor vino de la región. Y ocurrió el milagro: el general se conmovió y ofreció una solución: perdonar a la ciudad si alguna eminencia local vaciaba de un trago una gran jarra (hanap), de 3,25 litros de capacidad, de ese maravilloso vino. Un antiguo Burgomaestre llamado Nusch aceptó el reto y ganó. De esta forma Rothenburg se salvó. Los autómatas no son muy impresionantes. A ambos lados del reloj hay dos ventanas. En la de la izquierda está el general Tilly con un cetro en la mano y en la de la derecha está Nusch con una jarra en la mano. Lo único que hacen los muñecos es mover el brazo.
Nos sentamos en uno de los cafés de la plaza a tomar una sopa de goulasch que estaba buenísima. Después del tentempié salimos a caminar por la ciudad. Compramos unas
schnee ballen, unas bolas hechas de tiras de masa frita y espolvoreadas con azúcar (parecen esferas armilares). Son la especialidad de Rothenburg. Las originales solo tienen azúcar pero las hay de otros sabores. Ricas.
Fuimos directamente al Plönlein (Pequeña Plaza) que es el sitio más fotografiado de la ciudad y aparece en todos los folletos de viajes. Es una calle que se bifurca en dos, una sigue al mismo nivel y la otra baja hacia las murallas. Hay una fuente delante de una casa de entramado de madera. La calle a nivel lleva a la Sieberstorturm (1385). El pasaje que atraviesa la torre tiene un arco de medio punto del lado de la ciudad y un arco ojival del lado exterior.


Atravesando esta puerta se sigue dentro del recinto amurallado porque la roca sobre la que está la ciudad hace aquí una punta (se aprecia muy bien mirando un mapa de Rothenburg). Una parte de esta zona está ocupada por el Spital, un conjunto de edificios del siglo XVI y XVII. Hay una iglesia gótica, la Spitalkirche, de una sola nave con bóvedas de crucería. Un gran edificio con entramado de madera que se dividía en bodega y panadería es hoy el Albergue para la Juventud. El edificio más bonito del conjunto es la Hegereiterhaus que albergaba las cocinas y las dependencias del intendente del hospital/hospicio. Es un pabellón pintado de amarillo con techos puntiagudos y una torrecilla con escalera de caracol coronada por una linterna.

Salimos del recinto amurallado por el Spitalbastei del siglo XVII, un imponente bastión con dos patios interiores ovalados. Volvimos a entrar por la Rödertorturm (1385-1390) una de las puertas más altas de la ciudad (43,50m). Subiendo por la Rödergasse se llega a la Markusturm de fines del siglo XII, rodeada de casas, bellísimo rincón de la ciudad.
Esa noche no salimos a ver la ciudad iluminada porque estábamos cansados. Comimos algo en la habitación y nos fuimos a dormir.
El desayuno en el hotel está bien, similar a los desayunos de años atrás cuándo viajábamos en Navidad. Lo mejor de todo son los huevos pasados por agua. Están en una cesta y todos están dentro de un gorrito de lana de distintos colores para mantenerlos calientes. Nunca antes habíamos visto los huevos presentados de esa manera.


Después del desayuno fuimos a la St. Jakobskirche, la iglesia más grande de la ciudad. Es gótica y tiene dos coros, uno en cada extremo. El que está flanqueado por las dos torres fue construido entre 1311 y 1322. El del lado oeste hace un puente sobre la calle y fue construido entre 1450 y 1471. Las tres naves se levantaron entre 1373 y 1436. Tienen bóvedas de crucería. El altar mayor está en el coro este iluminado por unas vidrieras espectaculares (1350-1400). En el altar hay un magnífico retablo de 1466 con esculturas de madera policromadas: un cristo crucificado rodeado por cuatro ángeles volando en el cuerpo superior y en el inferior estatuas de santas y santos. Las puertas del retablo tienen pinturas. En el coro oeste está el Altar de la Santa Sangre (1504) al que se accede por una escalera. Tallado en madera guarda una cápsula de cuarzo transparente donde se encuentra la sangre dentro de una cruz relicario de 1270.


Caminando por la Kirchgasse se llega a la Herrngasse, una calle flanqueada de casas bellísimas que lleva a la Burgtor, la puerta que sale al Burggarten en un extremo de la ciudad. Este jardín tiene vistas de las colinas verdes que la rodean.
En la Herrngasse se encuentra la
Franziskanerkirche (Iglesia de los Franciscanos) de estilo gótico temprano. Es una construcción muy alta con una torrecilla muy esbelta y también muy alta. No tiene bóvedas, solo un techo de madera plano. Las naves están separadas por arcos ojivales sostenidos por esbeltas columnas.
Salimos por la
Burgtor (1460-1470) y entramos en el
burggarten. Esta torre está precedida por un bastión del lado del jardín.
Este parque es una prolongación rocosa dónde antes se erigía el castillo. Lo único que queda de este, además del perímetro amurallado, es la Blasiuskapelle, una capilla reconvertida en Monumento a los Caídos en la Guerra. Desde este promontorio las vistas de la ciudad son espectaculares. El parque está lleno de árboles, flores y estatuas. Se sale del recinto amurallado y se sigue un camino de ronda con vistas maravillosas.
Entramos otra vez a la ciudad y visitamos la Johanniskirche (1400). Su interior fue radicalmente modificado entre 1604 y 1628. No han dejado una iglesia muy atractiva que digamos.
Seguimos recorriendo las calles y encontrando lugares con casas espectaculares por ejemplo, el Klingenbastei (1500), un imponente bastión con casamatas y camino de ronda que termina en una iglesia fortificada, la Wolfganskirche (1475-1493) incorporada a la muralla.
Atravesamos la Weisserturm (1200), una puerta de las primeras murallas ahora conservada dentro de la ciudad con casas adosadas.
Estábamos un poco cansados de caminar y nos sentamos en un café de la Markplatz. Comimos Apfelschnecken mit vanilleeis (una especie de caracola con manzana, muy rica porque la masa es como de espuma) y tomamos té. Volvimos al hotel a descansar para salir a caminar por la noche. Como toda ciudad Alemana de la Ruta Romántica, cuando se ilumina por la noche se convierte en un lugar mágico. Las fotos siguientes corroboran esta afirmación:






Al día siguiente, después de desayunar, partimos hacia BAYREUTH y nuestra cita con Richard Wagner.
Llegamos a la ciudad por la mañana y fuimos directamente al hotel. En este caso el APART-HOTEL FIRST BOARDING BAYREUTH, Nürbergenstrasse, 32. http://www.firstboarding.de. Reservamos un estudio clásico. Estupendo. La habitación es amplísima con una pequeña cocina que tiene todo lo necesario para cocinar lo que se quiera. Además, todo está como nuevo, impecable. Tiene aparcamiento dentro del hotel. Aquí no hay desayuno. Otro hotel perfectamente recomendable. Además, si se va en coche, no queda en el centro de la ciudad sino a veinte minutos a pie, una distancia aceptable. Y lo mejor, tiene un supermercado justo enfrente, así que no hay que caminar mucho a por las vituallas. La ciudad no es muy bonita que digamos (además después de las tres que habíamos visitado antes de llegar aquí parece incluso más desangelada). No hay que olvidar que dos tercios de la misma fueron destruidos durante la Segunda Guerra Mundial. Hay muchos árboles y algunas casas bonitas pero no tiene una unidad arquitectural. La zona peatonal no tiene encanto alguno y está llena de tiendas que venden camisetas, bolsos y demás artículos relacionados con Wagner. Lo que verdaderamente atrae de la ciudad es su festival. La gente se traslada a Bayreuth, visita la casa de Wagner, va al teatro y luego se va. No hay mucha gente por las calles y algunas zonas están desiertas.
La joya de la ciudad es la Markgräfliches Opernhaus (Ópera de los Margraves) que es el teatro barroco más bonito y mejor conservado del mundo. Es Patrimonio de la Humanidad desde 2012 y es cita imperdible cuando se visita Bayreuth. Fue construido entre 1744 y 1748 por encargo de los Margraves Federico III y Guillermina de Brandemburgo-Bayreuth, con motivo de la boda de su única hija Elisabeth Federica Sofía con el Duque Carlos Eugenio de Wurtemberg en septiembre de 1748. Las fiestas se celebraron durante varias semanas en el teatro. Por fuera no es nada original: un edificio de piedra con columnas flanqueado por dos casas burguesas del siglo XVIII. Una fachada austera que encierra una de los teatros más bellos del mundo.
Habíamos comprado las entradas con anticipación porque creímos que en agosto sería muy difícil comprarlas allí y que las colas serían larguísimas. Error. Muy poca gente visitando esta maravilla. Se ve que a la gente le interesa asistir a una función en el Palacio de Festivales pero no admirar una obra de arte como es esta ópera de Margraves. Así que si vais, no os preocupéis por comprar entradas con anterioridad. No sufriréis de la espera. En realidad, la poca gente que visita la sala es una bendición, porque se puede admirar el teatro sin aglomeraciones, cosa que se agradece porque los ojos no dan para captar tanta belleza. Las fotos que adjunto no transmiten lo que se siente al entrar en la sala y encontrarse dentro de esta magnificencia barroca. Es apabullante: una estructura de madera encajada dentro del edificio de piedra. Todo lo que se ve es madera tallada y lienzo en colores azul, rosa viejo y marrón claro con estucos dorados por todas partes, algunos de ellos se enroscan alrededor de las columnas. La fantasía y la elegancia de la decoración sorprenden. Tiene tres pisos de galerías con palcos con el palco real central. La decoración es obra de Giuseppe Galli Bibiena, un brillante decorador boloñés. Los medallones pintados y las lámparas completan, junto con el techo decorado al fresco, la unidad del conjunto. En el escenario (25 m de ancho por 27m de profundidad) hay una reconstrucción de la escenografía de la ópera Aecio, con libreto de Pietro Metastasio, con la que inauguraron el teatro en 1748.

Se puede visitar también un extenso museo con la historia del teatro, su restauración, así como montones de curiosidades sobre el mismo (esta parte es muy divertida). Se ven escenografías antiguas con los mecanismos para mover los paneles pintados que la gente puede activar sin problema (aquí el museo se convierte en interactivo).
Luego de sorprendernos con la ópera de los Margraves, comenzamos a caminar por la ciudad. Dejamos la casa de Wagner para el día siguiente por la mañana (que completábamos con Parsifal por la tarde) y nos dedicamos a callejear y visitar otros monumentos. Comenzamos por la Schlosskirche (1753-1756) o Iglesia del Palacio. Está ubicada frente al edificio de la ópera, en un plano superior. Muy sencilla por fuera, por dentro sorprende por la fina decoración rococó en rosa pastel y estucos dorados. Tiene una sola nave y el techo está cubierto de pinturas que parecen dibujos de un libro de relatos bíblicos para niños. Debajo del órgano están las tumbas del Margrave Friederich III, la Margravina Wilhemina y de su hija.
La iglesia tiene una imponente torre octogonal rematada por una galería abierta que solo puede verse desde uno de los patios del Altes Schloss o Palacio Viejo, un edificio que agrupa varias construcciones y está pintado de blanco y rosa con detalles en ocre. Seguimos por la Stadtkirche Heilig Dreifaltigkeit (Iglesia de la Santísima Trinidad) de estilo gótico tardío con dos torres de 50m de altura. La iglesia tiene 55 m de largo y 22 de ancho. Tiene tres naves, la central más alta. La construcción se empezó en 1437 pero no se terminó hasta 1495, incluso una de las torres se completó en 1529. El interior está pintado de blanco con columnas y nervaduras en rosa.
Fuimos hasta el Stadtfriedhof, el cementerio municipal, para ver la tumba de Franz Liszt, que murió en Bayreuth durante los primeros festivales de Wagner. En realidad es un panteón, una especie de templete con una lápida de mármol gris en su interior.
Volvimos al centro para ver el Neues Schloss o Palacio Nuevo. Queriendo convertir Bayreuth en un segundo Potsdam (la ciudad de los reyes prusianos dónde se encuentra el famoso palacio de Sans-Souci que describiremos en uno de los otros viajes a Alemania), la Margravina Wilhelmine mandó construir este palacio entre 1753 y 1758. El arquitecto utilizó edificios ya existentes y simplemente los unió y remodeló para que tuviesen unidad. El resultado no tiene nada que ver con el palacio de Potsdam que es una belleza arquitectural.
Comparando esta fachada con la del palacio de Sans-Souci se ve que no tienen nada que ver. No lo visitamos. Por detrás del palacio está el antiguo jardín, el Hofgarten, que ahora es un parque y es, sin duda, más bonito que el edificio. Árboles enormes bordean los senderos y un canal decorativo en forma de L con dos islas atraviesa el jardín. A principios del siglo XIX el parque se transformó en un jardín inglés que es más fácil de cuidar que un jardín barroco. Cenamos en la habitación: salchichas asadas, fiambres y quesos alemanes. Bebimos un Riesling espectacular y nos fuimos a dormir.
Al día siguiente desayunamos en la habitación y salimos a visitar el Richard Wagner Museum (tampoco es necesario reservar con anticipación). Está ubicado en la Villa Wahnfried que Ludwig II de Baviera hizo construir para su admirado Wagner entre 1872 y 1874 y que limita detrás con el Hofgarten. En abril de 1874 Wagner, su esposa Cosima y sus cuatro hijos se mudaron a la casa. Siguieron viviendo allí hasta 1966 cuando muere Wieland Wagner y su hermano Wolfgang le exige a su viuda, Gertrud, que pague un alquiler si quiere seguir viviendo allí. Gertrud se va de la casa con sus hijos y en 1973 Wolfgang y su madre Winifred donan la casa a la ciudad de Bayreuth.
Hay tres edificios en la villa:
1) Haus Wahnfried: de la casa original solo se conserva la fachada, el resto fue destruido por los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. Delante de la casa hay un parterre circular con un busto de Ludwig II de Baviera.
El interior de la casa fue reconstruido en base a documentos que se conservan. Las habitaciones están "amuebladas" en la forma que estaban dispuestos los muebles originales pero los muebles nuevos (o lo que sean estos), incomprensiblemente, están tapados con fundas blancas, lo que convierte las habitaciones en sitios fantasmales. La única habitación realmente bonita, además de la sala de ensayos, es el hall de entrada, un espacio central con 10m de altura que corresponde a las dos plantas de la casa. Tiene una galería en la planta alta.
La Saal, contigua al hall, era la biblioteca y lugar de trabajo y ensayo de Wagner. Se abre al jardín trasero. El único elemento original es el piano de cola Steinway de Wagner. El salón se usa para conciertos y actos culturales. 
La planta alta corresponde a las habitaciones familiares. Ahora son salas de exposiciones con paneles, fotos, partituras, objetos cotidianos y ropa. Lo más simpático es una de las butacas originales del Festspielhaus, hecha de madera y esterilla (Wagner no quería asientos tapizados porque decía que absorbían el sonido). La butaca se ve terriblemente incómoda. Pensamos que por la tarde nos sentaríamos en algo similar durante largas horas y ya nos dolía todo el cuerpo.
2) Der Neubau: es una construcción moderna, obra del arquitecto alemán Volker Staab. Alberga una exposición que cuenta la historia del festival. La parte más interesante y que seguro fascinará a cualquier amante de la ópera como nosotros es la dedicada a las representaciones de las óperas de Wagner a lo largo del tiempo. Se expone el vestuario de los personajes con el nombre de los cantantes que lo han llevado, y maquetas de la escenografía de las óperas que se han representado en el festival. Es más interesante y entretenido que lo que hay en la casa Wahnfried. Muchas fotos y trajes corresponden a óperas que hemos visto en televisión o en vídeo.
3) Siegfried Wagner-Haus: fue construida en 1894 por encargo del hijo de Wagner, Siegfried. Se supone que la idea original era una versión moderna de una villa del renacimiento italiano. Lo que se ve es una construcción de los años 30, de líneas rectas, muy Art Decó, debido a la ampliación y remodelación que llevó a cabo su viuda, Winifred, al morir Siegfried en 1930, para usarla como casa de huéspedes. Aquí se alojaron Arturo Toscanini, Richard Strauss y, por supuesto, el amiguísimo de Winifred, Adolf Hitler. Cuando el gobierno levantó la prohibición del festival en 1949, Wieland Wagner se mudó con su familia a la Haus Wahnfried (que habían reconstruido parcialmente de prisa y corriendo). Su madre, Winifred, volvió a la Siegfried Wagner-Haus dónde vivió hasta su muerte en 1980 (el hecho de que ella viviese mucho más que su marido se debe a que tenía 17 años cuándo se casó con Siegfried de 45 años, un matrimonio concertado por Cosima Wagner).
El interior de la casa se conserva en el estilo original de los años 30. El vestíbulo tiene las paredes con paneles de madera hasta el techo. Aquí se presenta la historia de la ideología de Wagner y las relaciones entre la familia Wagner y el festival con Adolf Hitler y el nacionalsocialismo. El comedor es la única habitación amueblada. Es enorme y los muebles son muy Art Decó.
La habitación de la chimenea también tiene paneles de madera hasta el techo. La chimenea, asimétrica con relieves de algunos signos del zodíaco, es hermosa. En la columna que enmarca la habitación también se tallaron signos del zodíaco. No están los doce porque los signos corresponden a cumpleaños y fechas importantes en la vida de la familia de Siegfried y Winifred.
En el jardín trasero de la casa, junto al parque, están enterrados Wagner y su esposa, Cosima, bajo una losa, muy simple, dónde la gente deja flores.
Volvimos al hotel a prepararnos para el teatro ya que hay que llegar muy temprano. La función comienza a las 16:00 pero aconsejan llegar una hora antes por las aglomeraciones de coches que se encuentran en el gran aparcamiento del teatro (te cobran 10€ para aparcar). A pesar de la cantidad de coches, se hace bastante rápido porque hay muchos empleados dirigiendo a los conductores e indicándoles dónde aparcar. Si no fuese así, sería un caos de mucho cuidado. El edificio del teatro no es muy bonito que digamos, ni por fuera ni por dentro. Fue construido siguiendo las indicaciones de Wagner y pagado por el amiguísimo rey Ludwig II de Baviera. La primera piedra se puso en 1872 y el teatro se inauguró en 1876 con la representación completa del Anillo del Nibelungo. Tiene estructura de madera con muros de ladrillo. La actual entrada principal se construyó en 1882 como entrada privada para el rey con motivo del segundo festival y el estreno de Parsifal. Tiene muro de piedra y está enmarcada por columnas que sostienen un balcón.
El interior está construido principalmente en madera (cruje bastante) y en vez de una herradura es un anfiteatro: un abanico escalonado con buena visibilidad desde cualquier localidad. Tiene un aforo de 1937 plazas distribuidas en las 30 filas del patio de butacas, Parkett, -dónde nos sentamos nosotros- y las tres plantas de la galería al fondo de la sala: Loge, Balkon y Galerie. 

Lo más característico del Festpielhaus o Teatro del Festival es la disposición inusual del foso de la orquesta, que se extiende bajo el suelo del escenario y está cubierto por un techo (el original era de madera, ahora es metálico). De esta manera, la orquesta es invisible para el público. Wagner quería que el público se concentrase en lo que sucedía en el escenario, sin distraerse con los movimientos del director y los músicos. Este diseño también logra un equilibrio de volumen sonoro entre orquesta y cantantes. La orquesta nunca suena más alto que la voz y todos los cantantes se escuchan perfectamente. Wagner quería que el público entendiese lo que cantaban. Esta disposición hace, por otro lado, muy difícil dirigir la orquesta, no solo por la oscuridad sino también porque la reverberación acústica en el interior del foso torna difícil la sincronización entre la orquesta y los cantantes. El foso tiene capacidad para 124 músicos y el piso del mismo desciende de forma escalonada desde 1,5m por debajo del nivel del escenario hasta 5m en su parte más profunda.
Como ya lo he adelantado, vimos Parsifal. Teníamos muy buena ubicación: Parkett Links, Reihe 24, Plätze 19 y 20. Muy centrado, estupendo.
El teatro sigue como en la época de Wagner (lógicamente con mejoras técnicas). Los asientos siguen siendo igual de incómodos, pura madera con un relleno muy sutil para que no afecte a la música. El respaldo de madera se clava justo debajo de los omóplatos. Y, para colmo, no tiene apoyabrazos. Para admirar una ópera de Wagner en su teatro de festivales hay que sufrir un poco.El teatro estaba lleno. Toda la gente se viste como para una boda: las mujeres con vestidos largos; los hombres con chaqués, pajarita, frac. El vestíbulo y el foyer son tan minúsculos que en los dos intervalos (de una hora cada uno) la gente no tiene más remedio que salir fuera. A ambos lados del teatro hay bares y restaurantes. Como toda la gente está desparramada por los alrededores, la forma de avisar que la función va a continuar es con una fanfarria tocada por los trompetistas de la orquesta desde el balcón de la primera planta. Lo hacen dos veces: 10 minutos y 5 minutos antes del comienzo del acto. Suponemos que también se le habrá ocurrido a Wagner.
La ópera estuvo espectacular. Al estar el foso oculto bajo una gran concha de madera que devuelve el sonido al escenario, la música se mezcla con la voz de los cantantes. La orquesta sonó como los dioses. Dirigía Pablo Heras-Casado y lo hizo de maravilla. El coro fue algo increíble, con una dinámica y una uniformidad que justifica su proverbial fama. La puesta en escena no molestó y como tenía mucha luz, todo se vio muy bien. Como Wagner suponía que lo que decían los cantantes se entendía a la perfección, ¡no hay sobretítulos! Se supone que todo wagneriano de pro que peregrina a la verde colina (Grüner Hügel) donde se alza la Festpielhaus, se sabe las óperas de memoria y no necesita de ninguna ayuda para entender a los cantantes. La experiencia es interesante, aunque sin sobretítulos, asientos horrorosamente incómodos y un calor terrible dentro de la sala, la emoción disminuye un poco. Además, uno salía en los intervalos y el calor fuera del teatro era peor que dentro. La ópera empezó a las 16:00 y salimos a las 22:00. Había refrescado un poco. Nunca más volveremos a escuchar una ópera de Wagner con la calidad de sonido de esta, por lo que, sin duda, la visita al festival ha merecido la pena.
Al día siguiente desayunamos tranquilamente y partimos. Nuestra primera parada fue VIERZEHNHEILIGEN, una iglesia de peregrinación que es una de las joyas del barroco alemán. La habíamos visitado con nuestra tía en 1987 pero entonces era invierno y el día muy nublado por lo que la iglesia que vimos esta vez poco se parecía a lo que recordábamos. En 1446 un pastor tuvo una visión en la colina dónde se levanta la iglesia: se le apareció el Niño Jesús rodeado de otros 14 infantes que fueron identificados como los Santos Intercesores (de ahí el nombre de la iglesia: 14 Santos). Los monjes construyeron una capilla que atraía multitudes. La capilla fue sustituida por la actual iglesia entre 1743 y 1772. Es obra del arquitecto Balthasar Neumann.
La fachada está flanqueada por dos altísimas torres (algo raro en las iglesias barrocas alemanas) con cúpula bulbosa. La fachada de forma convexa presenta pilastras y columnas y cuatro filas de ventanas.
El interior es impresionante, blanco con estucos en tonos pastel y enormes molduras doradas. Como era un día de sol, la iglesia resplandecía por la luz que entraba por las ventanas. La nave central, en lugar de ser rectangular, es una sucesión de tres óvalos enmarcados por columnas. En las cúpulas (también ovaladas) de la nave, el presbiterio y los transeptos hay pinturas de muchos colores.
En el centro de la nave se alza el Altar de los 14 Santos Intercesores (1764), una pirámide llena de volutas con un baldaquino calado y cubierta de estucos. No hay una sola línea recta, todas son cóncavas o convexas. La pirámide está rodeada por una barandilla donde se ubican algunas de las estatuas de los santos. Las demás están repartidas por el altar.En la barandilla: San Denis (invocado contra los dolores de cabeza); San Blas (dolores de garganta); San Erasmo (enfermedades intestinales) y San Ciriaco (invocado contra la tentación en la hora de la muerte).
En las esquinas del altar: San Acacio (contra las agonías de la muerte); San Gil (invocado para obtener la gracia a través de una verdadera confesión); San Eustaquio (contra las disputas familiares) y San Cristóbal (patrón de los viajeros).
En los dos nichos laterales: Santa Catalina de Alejandría (patrona de los eruditos, los estudiantes y las mujeres que se van a casar) y Santa Bárbara (patrona de los mineros y astilleros e invocada contra la muerte súbita).
En las esquinas del baldaquino: San Guy (contra la epilepsia); Santa Margarita de Antioquía (invocada durante el parto); San Jorge (patrono de los campesinos y sus posesiones e invocado para pedir la curación de los animales domésticos) y San Pantaleón (invocado por los médicos).

Seguimos viaje a
BAMBERG. Fuimos directamente al hotel a dejar las maletas. HOTEL WEIERICH, Lugbank 5.
https://www.guestreservations.com/hotel-weierich. Son dos casas unidas y todas las zonas comunes son antiguas con mucha madera. Las habitaciones están modernizadas y son amplísimas. El hotel está en el centro de la ciudad.
Ya conocíamos la ciudad de un viaje anterior que incluiremos en el blog por lo que las explicaciones de los monumentos serán bastante escuetas. La ciudad estaba llena de turistas. Se ve que Bamberg se está convirtiendo en un destino de moda. Está edificada sobre siete colinas (como Roma) por lo que la mayoría de las calles están en pendiente o son escaleras. Fuimos primeramente a la Domplatz (Plaza de la Catedral), enorme esplanada con vistas de la ciudad. Uno de sus lados está ocupado por el Dom que tiene dos coros con dos torres cada uno. Es un edificio enorme: 94m de largo, 28m de ancho y 26m de altura en la nave principal. Las cuatro torres alcanzan los 81m. Construida entre 1081 y 1237 muestra la transición del románico al gótico. El portal principal es el Fürstenportal, o Portal de los Príncipes en el lateral que da a la plaza. Tiene 10 arquivoltas que se apoyan sobre esbeltas columnas. Se alternan columnas sin decoración con otras con estatuas. Cada estatua representa un profeta cargando un apóstol sobre su espalda.
La entrada a la iglesia se hace por el lado del coro gótico: el Portal de Adán y el Portal de la Gracia. Todas las estatuas de los portales (incluido el Fürstenportal) son copias. Los originales están en el Museo Diocesano que no visitamos.
En el interior se observa la evolución del románico (coro este) al gótico (coro oeste). El coro este, el Georgenchor es el antiguo y está muy elevado con relación a la nave. Dos escalinatas con barandilla calada llevan al coro. Entre estas está la tumba de Heinrich II el Santo y de su esposa Cunegunda. Es una verdadera obra de arte con paneles con altorrelieves con escenas de la vida de ambos. La tumba le llevó 14 años de trabajo a T. Riemenschneider.
Debajo del coro hay una cripta de tres naves.
En el pilar de la izquierda del coro está la estatua más famosa de la catedral y de Bamberg: el Bamberger Reiter o Caballero de Bamberg, del siglo XIII que representa a un rey no identificado. Tanto el jinete como el caballo son bellísimos. Está considerada como el prototipo del caballero medieval.
El coro este, Perterschor, es totalmente gótico. No está tan elevado como el otro. Debajo hay una cripta más pequeña donde están enterrados los arzobispos de Bamberg.
Del otro lado de la Domplatz está la Neue Residenz. El palacio, de tres plantas, comprende cuatro cuerpos, dos que dan a la plaza formando una L que son barrocos y dos que dan a la calle lateral que son renacentistas, ambos del siglo XVII. El tercer lado de la plaza entre la catedral y el palacio nuevo lo ocupa la Alte Hofhaltung, el antiguo palacio episcopal, construido sobre los cimientos del antiguo palacio imperial de los siglos XI y XII. La fachada es renacentista con frontón esculpido, oriel window y torre en la esquina. El patio interior es hermoso, gótico con edificios con entramado de madera, galerías abiertas también de madera en la primera y segunda plantas y techo con pendiente muy pronunciada.
Como el calor era terrible y estábamos cansados nos sentamos a refrescarnos y comer algo. Luego nos fuimos al hotel. El resto de los monumentos de la ciudad se describirán en nuestro primer viaje a Bamberg.
Después de cenar salimos a recorrer la ciudad nocturna que, aunque con más gente, tiene su magia. Por suerte había bajado la temperatura y se había acabado el bochorno del día. Muchas luces no hay (¡la catedral está a oscuras y la plaza se convierte en una boca de lobo! No se ve nada). De todos modos las callecitas quedan muy bonitas a la luz de las farolas. Lo mejor es la Altes Rathaus, el ayuntamiento antiguo, sobre un islote en el río con parte gótica con entramado de madera y parte barroca con pinturas al fresco.

Desayunamos temprano y a las 10:00 salimos de Bamberg. Llegamos a NURENBERG a las 10:45. Antes de ir al hotel, que está en pleno centro, fuimos a visitar el Reichsparteitagsgelände, el recinto de congresos del partido nazi. Era una zona de unos 12 km2 de las que actualmente quedan restos repartidos en unos 4 km2. Ahora es un parque con lago dónde se podía estar un poco más fresco. El único resto más importante que puede verse es lo que fuera el antiguo palacio de congresos del partido nazi, un edificio en forma de U cerrado por dos edificios con un arco entre ambos, que da acceso al patio. El edificio de la izquierda es la sede actual de la Orquesta Sinfónica de Nuremberg. El de la derecha es el centro de documentación donde hay una exposición temporal sobre la historia del lugar y de Nuremberg como sede de los congresos del partido. El palacio es una construcción en ladrillo con fachada de granito inspirada en el Coliseo romano, con tres pisos de arcadas. Por fuera se lo ve muy bien, por dentro está todo en obras. Interesante para quién le guste saber un poco más acerca de la Segunda Guerra Mundial.
Fuimos al hotel que está al comienzo del casco antiguo, al lado de una de las torres de la muralla: HOTEL VICTORIA, Königstrasse 80. www.hotelvictoria.de. El hotel fue construido en 1896 en estilo neogótico de Nürnberg, destruido por completo durante la guerra y reconstruido en su aspecto externo original entre 1945 y 1948. Fue modernizado por dentro después del 2000. Las habitaciones son amplias y cómodas. El desayuno es espectacular. Es la cuarta vez que visitamos Nuremberg. La ciudad está más o menos cómo la recordábamos. Hacía mucho calor y había mucha gente (la ciudad es una de las más famosas de Alemania) pero no molestaba tanto porque es una ciudad grande y no solo había turistas. Hay más calles peatonales, más bares, más restaurantes, y más espacio para repartir gente. Fuimos directamente a la Lorenzkirche, iglesia gótica de los siglos XIII y XIV aunque reconstruida después de la guerra. La fachada flanqueada por dos altas torres con pináculos es impresionante. El interior tiene tres naves, la central más alta. El coro, con tres naves de igual altura, se agregó en el siglo XV. Entre los dos primeros pilares del presbiterio hay una viga de madera curvada con un crucifijo del 1400. En el coro, colgando de la bóveda hay una Anunciación (1517-1518) de Veit Stoss, uno de los escultores más importantes del medievo. Es un medallón tallado en madera con las figuras de la Virgen y el Ángel dentro de un óvalo que forma una corona de 55 rosas. Espectacular.
A la izquierda del altar mayor hay un tabernáculo gótico (1493-1496) de piedra tallada y calada tan alto que el pináculo se curva contra la bóveda de la iglesia. El escultor, Adam Krafft (Nürnberg, 1445- Schwabach, 1509), se representó a sí mismo, a tamaño natural, sosteniendo la barandilla.La escultura que os mira es Adam Krafft.
Las vidrieras del deambulatorio son fantásticas.
Frente a la iglesia se alza la Nassauer Haus. Esta casa representa el tipo más antiguo de casa nuremburguesa: una alta torre fortificada de cinco plantas. La última tiene una galería abierta con una torrecilla en cada esquina. Tiene un alto tejado a cuatro aguas.
Caminando se ven algunas casas muy bonitas, algunas de ellas con pinturas en las fachadas.
Cruzamos el río, el Pegnitz, por uno de los muchos puentes que tiene la ciudad. Las vistas de las islas e islotes es muy bonita por las casas con entramados de madera que bordean el río. El antiguo Heilig-Geist Spital (Hospital del Espíritu Santo) es de los siglos XIV y XV. El edificio está construido sobre un puente que cruza un brazo del río. El puente tiene dos amplias arcadas. El edificio es bellísimo con una "oriel window" y una torre en voladizo. En su interior está el restaurante al que nuestra tía nos llevó a almorzar cuando visitamos Nuremberg por primera vez, allá por 1987. Reservamos mesa para la cena de despedida.
Llegamos a la Hauptmarkt, una enorme plaza dónde montan el famoso Mercadillo de Navidad (merece la pena verlo. Es uno de los más bonitos de Alemania). Aquí está la Schöner Brunnen (fuente hermosa) que es una fuente gótica del siglo XVI con estructura piramidal con pináculos de colores. Su altura es de 19m. Tiene 40 figuras (son copias). La fuente está rodeada por una barandilla. Tiene un anillo de oro (sin soldar) prisionero en uno de los costados de la barandilla donde lo habría colocado un aprendiz de cerrajero en el siglo XVII. Es una tradición subirse a la barandilla y hacer girar el anillo para atraer la suerte y la buena fortuna. También dicen que lo hacen las mujeres casadas (o no) para quedar embarazadas. Hay cola para moverlo.Visitamos la Frauenkirche (Iglesia de Nuestra Señora) que ocupa un lado de la plaza. Es gótica, de ladrillo, construida entre 1350 y 1358 por orden del emperador Karl IV. La fachada es de piñón escalonado, con pináculos, rematada por una fina torre octogonal en el eje central. El piñón está lleno de nichos que contenían esculturas de principios del siglo XV, obra de Adam Krafft. El pórtico saliente soporta una construcción de cinco lados con un enorme ventanal en cada uno. En la parte superior de la cara frontal hay un reloj con autómatas de 1506.
El interior tiene estructura de salón (es una hallenkirche) y planta cuadrada con bóvedas de crucería sostenidas por cuatro columnas cilíndricas. En una de las claves de la bóveda del coro hay una representación de María llevando de la mano a Jesús a la escuela.
Salimos de la iglesia y callejeamos un rato hasta llegar a otra iglesia, la Sebalduskirche, dedicada a San Sebaldo, el eclesiástico de Nuremberg canonizado en 1425. Ésta completa la tríada de iglesias medievales importantes de la ciudad. Pasamos por el Ayuntamiento, cuya parte más antigua se remonta al siglo XIV. Frente a él, una casa típicamente nuremburguesa alberga un restaurante muy bonito.
Alrededor de la iglesia de San Sebaldo se ven algunas casas antiguas muy bonitas con detalles góticos.
La Sebalduskirche es una iglesia del siglo XIII y agrandada en el siglo XIV por lo que tiene elementos que van del tardo-románico al gótico. Tiene dos coros (como la catedral de Bamberg). El exterior está enmarcado por dos torres que parecen de la misma altura pero que no lo son (en la foto precedente se ve muy bien la diferencia entre ambas). El coro románico es muy austero mientras que el gótico está lleno de pináculos. Este último es casi tan grande como la nave y más alto. El interior tiene tres naves con la central más alta que las laterales. En el coro gótico está la tumba de San Sebaldo. Los huesos del santo están en una urna de plata (siglo XIV) dentro de una estructura de bronce repleta de pináculos y estatuas (principios del siglo XVI). Es muy bonita.La iglesia está llena de obras de arte. En el deambulatorio gótico se encuentra un bajo-relieve de Veit Stoss representando la Última Cena, el Jardín de los Olivos y el Prendimiento de Cristo en gres. Maravilloso (como todas las esculturas de este gran artista).
Como nota musical podemos decir que el compositor nuremburgués Johan Pachebel (1653-1706), el que compuso el famoso canon que ha sido grabado por las orquestas del mundo miles de veces, trabajó en San Sebaldo como organista de 1695 hasta 1706. Caminamos hasta el Kaiserburg (Castillo Imperial) que está sobre un promontorio dominando la ciudad. Su aspecto actual se remonta a los siglos XV y XVI. A sus pies se alza el barrio medieval más bonito de Nuremberg con su centro en la Tiergärtnertorplatz, una de las plazas más hermosas de la ciudad porque las casas que la rodean fueron las que menos sufrieron los bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial y se conservan intactas.
En una de las esquinas de la plaza se encuentra la Albrecht-Dürer Haus, la casona burguesa del siglo XV que Durero, uno de los artistas más famosos del renacimiento alemán conocido en todo el mundo por sus pinturas, dibujos, grabados y esculturas, compró en 1509 y dónde vivió hasta su muerte en 1528.
Por fuera (como se aprecia en la foto) es hermosa, pero por dentro no hay nada original. Lo que se ve son reproducciones de muebles y su disposición está basada en pinturas y grabados de Durero. La habitación más bonita de la casa es la cocina porque tiene un aspecto muy medieval. En las que se supone eran el taller de pintura y grabado hay una reproducción de la plancha para grabados y vitrinas contando cómo se obtenían los pigmentos para las pinturas. Esto, sin duda, es lo más interesante de la casa.
Volvimos al hotel cruzando los puentes de la ciudad con vistas muy interesantes y nos preparamos para la gran cena de despedida. Al día siguiente, después del desayuno y la visita del Museo Nacional Germánico, partiríamos hacia el aeropuerto de Múnich para volar a Madrid.
Teníamos reserva en el restaurante del Heilig-Geist Spital a las 20:30. Habíamos pedido una mesa junto a una de las ventanas que dan al río. Comimos Sauere Zipfel im Zwiebelsud gegart (salchichas pequeñas de Nürnberg hervidas en caldo de cebolla); Nürnberg Rostbratwürstchen mit Sauerkraut (salchichas asadas con chucrut); Krustenschäufele mit rohem Kloss und Sauerkraut (codillo con chucrut y bola de patata) y kartoffel kroketten (croquetas de patata). De postre: Apfelstrudel (fantástico como saben hacerlo los alemanes). Todo regado con un vino blanco de la región buenísimo. Algo que nos encanta de Alemania es la variedad de panes que tienen, especialmente los integrales. Cuando traen pan en los restaurantes es ese pan negro de cereales que sabe particularmente bien.
Cuando salimos del restaurante paseamos por la ciudad. El restaurante se ve bellísimo desde el puente. En la mesa de la primera ventana iluminada de la izquierda nos sentamos nosotros.
Como pasa siempre, las iluminaciones nocturnas cambian la ciudad de forma increíble. Nuremberg iluminada es una pasada. 
Después del mejor desayuno del viaje, tanto por calidad y variedad de la comida como por amabilidad del personal del hotel, bajamos las maletas a conserjería y salimos a dar el último paseo por la ciudad. La Königstorturm que se alza al lado del hotel es una de las cuatro principales torres redondas de Nuremberg. Originalmente todas las torres eran de planta cuadrada. A mediados del siglo XVI las revistieron con piedras transformándolas en torres circulares con un diámetro de 19m. En lo que era el patio de armas de la torre construyeron en 1971 un Handwerkhof o patio de artesanos. Se compone de una serie de casas tradicionales con vigas de madera vistas y flores en las ventanas. Son talleres, tiendas de artesanía y bares y restaurantes. Es una escenografía de cuento de hadas alemán.
Bordeando la muralla entramos de nuevo en la ciudad vieja.
Nos dirigimos al Germanisches National Museum, que posee la colección de objetos y antigüedades más importante de Alemania. El museo se fundó en 1852. El centro de la colección ocupa un antiguo monasterio cartujo del siglo XIV. El antiguo edificio del museo (que nosotros habíamos visitado en 1990) ha quedado dentro del nuevo edificio construido para su ampliación en 1993.
En los claustros, grande y pequeño, y en la iglesia del monasterio está el arte del Medievo tardío. Sería imposible aquí nombrar todas las obras que se incluyen. Las fotos siguientes son ejemplos de las obras expuestas.
En la sección de Edad Media destacan el Codex Aureus, magnífico ejemplo de unos evangelios encuadernados en oro, piedras preciosas, perlas, marfil y esmalte.
En la sección de Prehistoria e Historia Antigua, destacan las joyas de los Ostrogodos, con especial mención a la fíbula del águila (circa 500 d.C.) de oro con piedras rojas.
En la sección de Renacimiento, Barroco y la Ilustración se muestran instrumentos científicos, dónde destaca el Globo terráqueo Behaim (1492-1494), el más antiguo que se conserva. El Consejo de la ciudad de Nuremberg lo encargó a Martin Behaim en 1492, antes del descubrimiento de América, razón por la cual este continente no aparece en el globo. En la misma sección hay otro globo de 1520 pintado a mano, obra de Johannes Schöner de Bamberg. Los colores son más claros y ya está incluida América. El de Behaim es más oscuro porque fue repintado a lo largo de los siglos.
La galería de pintura es impresionante. Los grandes pintores alemanes están perfectamente representados: Lucas Cranach el Viejo; Albrech Dürer (fantásticos retratos del Emperador Carlomagno y el Emperador Sigismundo y angustiosa Lamentación por Cristo Muerto) y Hans Baldung Grien, así como otros de similar importancia como Rembrandt o Fritz Erler, nacido en Polonia pero muerto en Múnich en 1940.
Después de pasar horas admirando todo lo que este magnífico museo encierra, volvimos al hotel a buscar las maletas y partimos hacia el aeropuerto. Salimos de Nuremberg a las 14:00 y llegamos a las 16:00. El vuelo salió con retraso (¿por qué no me asombra?) y aterrizó en Barajas a las 21:52.
Aquí termina la descripción del primer viaje incluido en el blog. Espero que os haya gustado. Más Alemania en viajes anteriores.
Maravilloso viaje y muy bien descrita. Ha sido un gusto rememorarlo con la lectura del blog
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