UN BREVE PASEO POR BÉLGICA: BRUSELAS, BRUJAS Y GANTE.
JULIO 2025
Queríamos volver a ver Brujas después de tantos años y visitar Gante, a la que solo habíamos visto bajo la lluvia. Bruselas era menos importante porque habíamos estado varias veces -incluso con entradas a la ópera de La Monnaie donde asistimos a una función de las dos Ifigenias de Gluck, dos óperas estupendas.
MIÉRCOLES 9: Llegamos a Bruselas a las 11.12 y cogimos el tren hacia la Gare du Midi. Habíamos reservado una habitación por una noche en el Ibis Hotel Brussels Centre Gare du Midi, solo estancia, habitación doble sin desayuno (128,24€). La habitación resultó bastante amplia y cómoda.
Salimos a caminar. Habíamos elegido este hotel porque está cerca de la zona más antigua de Bruselas -alejada del área turística que todo el mundo visita- donde nunca habíamos estado. Fuimos hasta la Puerta de Hal, que es el último vestigio de la muralla medieval. Construida en 1381, la muralla que tenía siete puertas, fue destruida entre 1818 y 1840 para permitir la construcción de los bulevares que delimitan el centro histórico de la ciudad. Entre los años 1868 y 1871 se remodela la puerta medieval y se la convierte en un castillo de cuento de hadas: se le añaden torrecillas, almenas, se rediseñan las fachadas, añadiendo una gran torre circular con un tejado cónico que mira hacia el centro de la ciudad, y se sustituyen las ventanas rectangulares por ventanas ojivales. Lamentablemente el conjunto estaba en obras y solo se vislumbraba la puerta (o lo que ha quedado de ella) a través de los andamios. Caminamos hacia el Mueso Horta.
El museo abre a las 14:00 horas. Como llegamos antes, nos metimos en una pastelería portuguesa que está en la esquina (junto con todos los turistas que también esperaban la apertura del museo). La pastelería es para recomendar: los sabores de los pasteles de nata son muchos (comimos de pistacho y de frambuesa) y bebimos cuatro cafés buenísimos como suele suceder con los cafés portugueses.
MUSEO HORTA
Pagamos la entrada de 14€ y esperamos en el jardín trasero hasta que nos dejasen entrar a visitar el museo (lo hacen para limitar el número de personas).
El museo ocupa dos casas que Víctor Horta construyó entre 1898 y 1901 como residencia y como taller. Una tercera casa, muy estrecha y construida por el arquitecto Jules Brunfaut (1900), es el ingreso, tienda, sala de exposiciones y oficinas. El museo, que en realidad consta de las dos casas decoradas por el maestro del Art Nouveau belga, es increíble. No es posible adjuntar fotos porque está prohibido fotografiar las casas por dentro pero es menester decir que la visita se justifica plenamente. La decoración modernista de las casas, los ambientes intactos (el comedor, la sala de música, la veranda que da acceso al jardín, los dormitorios, la sala del desayuno, la cocina, entre otros), las volutas y las flores que se entrelazan en la decoración, las escaleras que ofrecen puntos de vista maravillosos, los muebles que solo pueden considerarse obras de arte, todo es tan hermoso que los ojos no dan para contener tanta belleza. Totalmente recomendable. Si os gusta el Art Nouveau, no os lo perdáis. Es verdad que si vuestro hotel está en el centro de Bruselas, el museo queda un poco apartado y es necesario desplazarse en transporte público, pero si estáis alojados en la parte antigua de la ciudad -el barrio de Les Marolles-, se puede ir caminando sin problema.
LES MAROLLES
Este barrio va desde la Puerta de Hal hasta la iglesia de Notre Dame de la Chapelle. En su origen fue el barrio obrero de Bruselas pero ahora está cambiando poco a poco aunque todavía falta un poco para que se convierta en el barrio de moda. Algunos edificios están muy viejos y necesitarían un lavado de cara aunque no está mal caminar por un barrio que todavía conserva trazas de sus orígenes. La zona se estructura alrededor de dos calles paralelas que la atraviesan longitudinalmente: Rue Haute y Rue Blaes.
La Rue Haute es la mejor conservada. Aquí las casas han sido restauradas y ocupadas por bares de diseño, galería de arte y tiendas.
.Maison Espagnole (siglo XVII): es un edificio de ladrillos con frontón escalonado. Tiene tres plantas más una buhardilla.
.Maison Brueghel (primera mitad del siglo XVI): es un edificio de ladrillo, más estrecho que el anterior. Tiene dos plantas más la buhardilla con ventanas estrechas y altas. Se supone que aquí vivió y murió Brueghel. Está cerrada y en un estado que requiere una rápida restauración. Es una vergüenza que una casa que perteneció a una de las glorias de la pintura de todos los tiempos se esté deteriorando sin que el gobierno haga nada por subsanarlo.
A la Rue Blaes se entra desde la plaza de la iglesia de Notre Dame de la Chapelle.
Esta calle no es tan bonita como la Rue Haute. Las casas se encuentran en peor estado y hay muchas tiendas cerradas.
La plaza central del barrio es la Place de Jeu-de-Balle, una enorme esplanada rodeada de edificios más antiguos que la plaza, que fue inaugurada en 1853.
Uno de los lados de la plaza está ocupado por el Antiguo Cuartel General de Bomberos de Bruselas, de estilo ecléctico (1859-1860). Es un enorme edificio con un pórtico de entrada con columnas y escudos. Cuándo trasladaron el cuartel en 1982, el edificio se reformó y hoy alberga galerías de arte y tiendas.
La Cité Hellemans ocupa una manzana entre las dos calles principales. Fue construida por Émile Hellemans entre 1912 y 1915, con una estética influenciada por el Art Nouveau. Fue uno de los primeros ejemplos de vivienda social. Cuenta con siete construcciones alargadas separadas por seis avenidas peatonales con el objeto de que los 272 apartamentos recibieran la luz del sol.
Caminamos hasta el final de la calle admirando algunas de las casas que todavía conservan su esplendor de antaño y volvimos al hotel.
JUEVES 10: Nos levantamos al día siguiente, desayunamos en un café de la estación de trenes y, a las 9:08, cogimos el tren a Brujas. Llegó a las 10:02.
La estación central de Brujas está lejos del centro de la ciudad por lo que cogimos un taxi para llegar al hotel. Así descubrimos que Brujas ya ha sido tomada por los turistas que llegan a miles todos los días desde Bruselas y la invaden. Algo que quebró el recuerdo que teníamos de la ciudad. Nuestra primera visita había sido años atrás en noviembre. En ese momento nos encontramos con una Brujas casi vacía, fría, con los canales congelados, una ciudad muy parecida a la descripción que encierra el famoso libro de Georges Robendach, Bruges-la-Morte. Una visión de Brujas que este verano ha desaparecido ahogada por la marea de turistas. Sin embargo, y a pesar de la invasión, Brujas sigue siendo fascinante y todavía encierra barrios donde la presencia de turistas es nula y se puede pasear por canales y calles desiertas. Recomendamos comprar la Musea Brugge Card (33€) que tiene una validez de 72 horas y permite entrar a doce sitios. Se ahorra mucho dinero porque las entradas a los museos son bastante caras.
Esta vez el hotel había sido cuidadosamente elegido para disfrutar la estancia de tres días en la ciudad: el DUKES' ARCHES, Hoogstraat 20. Es un palacete convertido en hotel por lo que guarda reminiscencias de sus años de esplendor. Suite con desayuno: 301,95€ por día. El desayuno es espectacular. Un hotel totalmente recomendable.
El hotel está en pleno centro de Brujas, muy cerca de la Gran Plaza, por lo que es perfecto para caminar la ciudad. Ya la calle donde se encuentra es representativa de su maravillosa arquitectura.
Salimos del hotel hacia el Burg, la plaza donde se ubicaba el antiguo castillo, construido por Baudouin Bras-de-Fer, conde de Flandes en el siglo IX. La plaza tiene edificios en tres de sus lados. El cuarto lado, uno de los lados mayores del rectángulo es una calle que desemboca en la Gran Plaza. Al otro lado de la calle hay una plaza llena de árboles y rodeada de edificios sin importancia histórica (uno de ellos es un hotel).
El lado menor izquierdo de la plaza lo ocupa el Palacio de Justicia (siglo XVIII), sobrio, de estilo neoclásico, amarillo con molduras grises. La fachada es simétrica con un pórtico central en el arco de entrada con columnas dóricas que sostienen un balcón. Tiene un gran patio central.
El lado mayor del Burg, frente a la plaza, es el más bonito. De izquierda a derecha nos encontramos con:
a) Brugse Vrije (gratis con la Card): es el antiguo edificio de la Corte de Justicia, hoy Archivo Municipal. Tiene una espectacular fachada renacentista con tres frontones con volutas. Sobre el frontón central (más alto que los laterales) hay una estatua dorada de la Justicia.
La sala más antigua del palacio del Franconato de Brujas (nombre del distrito administrativo demarcado alrededor de la ciudad a partir del siglo XI) es la Sala del Tribunal de Justicia, que funcionó hasta 1795 cuándo se disolvió el Franconato. La sala está dominada por una impresionante chimenea de mármol negro con un friso de alabastro con la historia de Susana y los viejos. La parte superior, que llega hasta el techo, es una maravilla tallada en madera de encina. El panel central está dominado por la estatua de Carlos V con la espada en alto. En los dos paneles laterales están sus abuelos paternos a la izquierda (el emperador Maximiliano I de Habsburgo y María de Borgoña) y los maternos a la derecha (Isabel de Castilla y Fernando de Aragón). En dos medallones pequeños en la parte inferior del panel central están los padres de Carlos V: Juana la loca y Felipe el hermoso. Los retratos de las paredes muestran a los emperadores de la casa de Habsburgo españoles desde Felipe II hasta los últimos emperadores austríacos: Carlos VI y María Teresa.
b) Stadthuis (gratis con la Card): el ayuntamiento fue construido en estilo gótico flamígero entre 1376 y 1420. Tiene una espectacular fachada llena de estatuas con altísimas ventanas que acentúan su verticalidad y que termina en torrecillas con pináculos.
c) La esquina derecha de la plaza la ocupa la Basílica de la Santa Sangre (Basiliek van het Heilig Bloed): el ingreso es por un portal en un estilo que va del gótico flamígero al renacimiento.
A la iglesia superior o Basílica de la Santa Sangre se accede por una escalera de caracol (siglo XVI). La capilla superior, originalmente románica como la inferior, fue transformada en gótica en el siglo XV y decorada con pinturas murales en el siglo XIX. Consta de una nave única y una capilla lateral, separada por tres arcos de medio punto sostenidos por grupos de columnas policromadas. La nave única tiene un púlpito extrañísimo: una enorme esfera de roble adosada al muro (no tiene mucho que ver con el entorno).
La capilla lateral es la Capilla de la Santa Sangre donde se conserva la Reliquia de la Sangre de Cristo traída de Tierra Santa por el Conde de Flandes, Thierry d'Alsace. La Reliquia se muestra todos los días desde las 14:00 a las 16:00 hs. Es un tubo de cristal ricamente decorado que contiene una sustancia sólida de color morado grisáceo. Conviene ir temprano y esperar que comiencen a mostrarlo porque más tarde la cola de gente es muy larga. Sorprende el silencio que reina en la capilla y la expresión adusta del cura que sostiene la Reliquia con sus manos.
El resto del lado menor derecho de la plaza está compuesto por casas con restaurantes.
Probamos el que estaba a la vuelta de la esquina: Restaurant Breydel De Comine. Comimos una cazuela de mejillones en salsa de vino blanco que estaba espectacular. Las patatas fritas también. Totalmente recomendable. Más adelante, casi llegando a la Gran Plaza, hay una tienda de Käthe Wohlfahrt, la más famosa tienda de artículos de Navidad del mundo con casa matriz en Rotemburgo, Alemania. Una delicia.
Decidimos dejar la Gran Plaza para el día siguiente (teníamos hora para la subida a la torre del campanario) y comenzamos a callejear por calles repletas de tiendas y turistas. Cada puente tiene un apeadero para los barcos que recorren los canales. Las vistas desde los puentes son bellísimas, todas fotografiables.
Terminamos en la O.L.V.-Kerk o Iglesia de Nuestra Señora. El museo, que comprende el coro, deambulatorio y nave lateral derecha, es gratis con la card.
Es una enorme iglesia gótica (siglo XIII) con una torre de ladrillo de 122 metros de altura que resulta imponente y, a la vez, elegantísima.
El interior tiene tres naves, la central mucho más alta que las otras. Los ventanales son enormes lo que hacen que la iglesia sea muy luminosa. Las bóvedas de crucero tienen nervaduras, y arcos ojivales que se apoyan en altas y elegantes columnas.
La parte que corresponde al museo es la más interesante:
a) Confesionarios (1697) barrocos, enormes, de madera tallada, con esculturas de la Fe, el Vicio, junto a innumerables Santos y Santas.
b) Tumba de María de Borgoña. Gótica (1490-1502) y la de su padre, Carlo el Temerario, realizada 70 años más tarde con lo que ya es renacentista (1558-1562). Las esculturas yacentes de ambos son magníficas. Ambas tumbas están en el coro, delante el Altar Mayor.
c) La Virgen de los Siete Dolores de Adriaen Isenbrandt. La Virgen está sentada en una especie de nicho con columnas y esculturas rodeada de siete imágenes que representan los siete momentos de dolor.
d) La Transfiguración de Jesús en el Monte Tabor, un tríptico de Gerard David. Los dos paneles laterales con los donantes y sus hijos e hijas son de Pieter Pourbus (1573), siguiendo el estilo de David.
e) Virgen con el Niño, escultura pequeña de mármol blanco de Miguel Ángel. Es lo más famoso de todo el museo de la iglesia. Cuándo fuimos la primera vez no había que pagar para verla.
f) Tumbas pintadas. Hacia 1270 nació la costumbre en Brujas de pintar el interior de las tumbas que se encontraban dentro de las iglesias. Estas eran simples sarcófagos de ladrillos. Los motivos más usados eran la Virgen con el Niño y Cristo en la Cruz y Ángeles. Como en la Edad Media los muertos se enterraban el mismo día de su muerte, los pintores tenían que trabajar muy rápido, antes de que se secase el revoque de las paredes. En consecuencia, los dibujos son bastante rudimentarios.
Dejamos la iglesia y volvimos a callejear para volver al hotel. El primer día de visita había terminado.
Salimos del Campanario y cruzamos uno de los canales por Nepomucensbrug (Puente de San Juan Nepomuceno), de piedra, pequeño y con una estatua del santo en el centro, patrón de los puertos.
Se puede subir al ático que conserva la estructura original de vigas de roble y la cubierta. Es un espacio enorme de 42m por 12m. Se usaba como almacén y también para ventilar el hospital. El aire viciado de la sala de los enfermos ascendía y escapaba al exterior por aberturas estratégicamente dispuestas. Hoy es un espacio multifuncional y de descanso.
Saliendo al patio se puede visitar la Apotheek (siglo XVII). La antigua farmacia está instalada en un edificio que rodea un pequeño claustro. Son varias salas con mostradores, laboratorio y estanterías con jarros y frascos antiguos.
Salimos del hospital y nos dirigimos a la catedral de Brujas (Sint-Salvatorskathedraal). Es una imponente iglesia gótica de ladrillo, flanqueada por una torre de 99 m de altura. Fue construida entre los siglos XIII y XVI.
El interior es amplísimo y muy luminoso debido a sus grandes ventanales. Tiene tres naves, la central mucho más alta. Las bóvedas de crucería están sostenidas por grupos de columnas muy delgadas. Todo es blanco, lo que acentúa la impresión de luminosidad.
Pasamos por la Iglesia de Santa Ana de ladrillo y estilo neogótico tardío con una torre en la entrada. Seguimos nuestro camino hasta el Volkskundemuseum (Museo de Cultura Popular). Gratis con la Card.
Lo más interesante del museo es la iglesia barroca que se conserva del antiguo hospital, ricamente decorada. En el altar está la estatua de Nuestra Señora de los Alfareros (una Virgen de pie con el Niño en brazos) que es una de las Santas milagrosas de Bélgica, que debe su fama al hecho de sanar a quién le reza.
Volvimos al centro bordeando el canal Langerei. Casi nadie caminando por él. Una delicia. Tiene un puente levadizo, Duinenbrug, el único puente levadizo de madera que queda en Brujas, y todos están rebosantes de flores. Las casas que bordean el canal también son muy hermosas.
Desde el hall se accede a la Sala de Honor con vigas pintadas y una chimenea gótica finamente esculpida.
El resto de las salas forman el centro del museo: lo expuesto es un testimonio de la vida de la ciudad y sus habitantes a lo largo de los siglos. Se exhiben muebles, armas, ropa, encajes, esculturas, pinturas, libros de horas, mapas, vajilla, cristalería, ropa, instrumentos musicales, etc. Destaca el retrato de Louis de Gruuthuse que construyó el palacio.
Una de las cosas más llamativas es el busto en terracota pintada de Carlos V (1520). El Oratorio conserva su interior medieval original.
El palacio está adosado a la iglesia de Nuestra Señora y el oratorio era la capilla privada de Louis de Gruuthuse para asistir a la misa desde el palacio. La capilla tiene ventanas que dan al deambulatorio de la iglesia a la altura del Altar Mayor. Tiene techo de madera con arcos ojivales que se asientan en ménsulas con pequeños bustos de personajes con rostros simpáticos. La parte del techo que hace como ábside está pintado. Hay una loggia italiana que da al jardín con vistas de la iglesia de Nuestra Señora y el pequeño puente Nepomuceno.
Fuimos a la parte más comercial de Brujas para llegar al Begijnhof, el Beaterío de la ciudad. Las calles y las tiendas estaban repletas de gente. Descansamos un poco tomando un café antes de entrar en el recinto del Beaterío.
El Beaterío es un gran espacio rectangular con árboles alrededor del cual se agrupan las casas blancas de las beatas. A pesar de los turistas sigue siendo un espacio muy apacible. La iglesia, de ladrillo (siglo XVII) es muy grande en comparación con el sitio. La casa de la Superiora de la comunidad está organizada alrededor de un pequeño claustro con aljibe. Conserva los muebles de madera y es muy acogedora.
Caminamos hasta un puente donde están las esclusas que regulan la altura del agua en los canales de la ciudad. Del otro lado de la casa del encargado de las esclusas está el Minnewater, un lago que era la dársena del antiguo puerto. Está rodeado por un parque, tiene un castillo y lo llaman "el lago del amor".
Volvimos al hotel para descansar y salir la última noche a fotografiar la ciudad. Salimos alrededor de las 22:30. La iluminación de la ciudad no es muy potente lo que convierte a Brujas en algo mágico. Siguen algunas de las fotos nocturnas.
DOMINGO 13: Al día siguiente, después del desayuno, pedimos un taxi para ir a la estación de trenes. Cogimos el tren de las 10:25 que llegó a GANTE a las 10:49. Nos quedaríamos dos días en la ciudad. Fuimos al hotel: NH COLLECTION GENT, Hoogpoort 63. Habitación doble superior con desayuno: 235,80€ por día. El hotel está en el centro, frente al Ayuntamiento, entre la catedral y el campanario. El desayuno es incluso mejor que el del hotel de Brujas. Otro hotel totalmente recomendable. Dejamos el equipaje y fuimos directamente al Museo de Bellas Artes que, en nuestra primera visita, no habíamos podido visitar. Está cerrado los lunes por lo que ese domingo era nuestra última posibilidad.
El Museum voor Schone Kunsten está en el Parque de la Ciudadela, un sitio muy arbolado. La entrada nos costó 13€.
Creado en 1798, es el museo más antiguo de Bélgica. El edificio actual es de principios del siglo XX. El interior está muy restaurado pero sigue teniendo el encanto de los museos antiguos. Algunas obras son muy interesantes y merecen ser nombradas aquí:
Acercándonos ya para el centro de Gante nos topamos con el Krook (2017), una construcción estratificada de acero y vidrio. Es la biblioteca pública pero además tiene salas multimedia, espacios de trabajo y un café. Fue diseñado conjuntamente por el Estudio belga Coussée & Goris y el Estudio catalán Aranda Pigem Vilalta.
Frente a él, se encuentra el Wintercircus. Siguiendo la moda europea de construir edificios para espectáculos, el arquitecto Emile de Weerdt construyó este circo en 1885. Destruido casi en su totalidad por un incendio en 1920, después de la Segunda Guerra Mundial se transformó en un taller mecánico, perdiendo el interior de circo. El taller funcionó hasta 1978 y a partir de esa fecha fue un depósito de coches de colección. Finalmente la ciudad lo restauró y en 2024 abrió como centro cultural, espacio para startups, galerías de arte, bares, cafés y restaurantes. Tiene también una sala de conciertos. El espacio dónde se ubicaba la arena ha sido transformada en plaza interior.
Volvimos al hotel a descansar para salir por la noche a caminar por la ciudad iluminada. Gante se ve muy bonita de noche. Las luces son más abundantes que en Brujas lo que hace que la cantidad de gente no mengüe y siga invadiendo las calles como durante el día. Todas las terrazas están llenas y es difícil sentarse a tomar algo porque los cafés y bares están repletos. Siguen algunas fotos del Gante nocturno para que veáis la belleza de esta ciudad nocturna.
KNS (Kominklijke Nederlandse Schouwburg): es el teatro Real Neerlandés. Un edificio de estilo ecléctico (1897-1899) aunque predominan los detalles renacentistas. Es la sede de la Compañía Nacional de Teatro de Gante.
Achtersikkel: es un conjunto de edificios de ladrillo de los siglos XIV y XV, dispuestos alrededor de un patio. El cuarto lado que da a la calle está cerrado por una reja. Uno tiene una galería abierta en la planta baja y otro una torre esquinada. Pertenecían a una acaudalada familia patricia. Símbolo de esta riqueza es que tenían su propio pozo de agua, el cual está en una especie de loggia adosada a una alta torre cilíndrica de ladrillo blanco. Ahora es el Conservatorio de Música.
Dulle Griet (La Loca Meg) es un súper cañón medieval construido en Gante en el siglo XV y que está en una plazuela junto al río Está pintado de rosa. El nombre es el de un personaje tradicional, una mujer peleadora y de mal genio.
En otra esquina de la plaza está el Toreken, un edificio que parece un castillo. Perteneció al gremio de Curtidores. Fue terminado en 1483, lo que lo hace la casa más antigua de la plaza. Lo último que se construyó fue la torre de vigilancia, coronada por una veleta que es una sirena.
La St-Jacobskerk, que está en una calle detrás de la plaza, tiene tres torres: las dos de la fachada son románicas (siglo XII) aunque la de la derecha recibió una aguja de piedra con puntas en el siglo XV. Estaba cerrada.
MARTES 15: Desayunamos, hicimos las maletas y pedimos el taxi para la estación de trenes Sint-Pieters. Cogimos el tren para ir al aeropuerto de Bruselas. El tren salió a las 12:41 y llegó a las 13:39. El aeropuerto de Zaventem ya no estaba tan tranquilo como a nuestra llegada a Bélgica días atrás. Era un lío de gente. El vuelo de Iberia, operado por Air Nostrum despejó a las 15:43 y aterrizó en la terminal 4 de Barajas a las 17:37. Como es habitual en esa terminal, las maletas tardaron horrores en salir. Cogimos el taxi y a las 19:10 ya estábamos en casa. Fueron solo seis días de paseo pero muy intensos. Las ciudades belgas tienen mucho para ver y recorrerlas lleva tiempo. Pero siempre merece la pena.

































































































































































































































































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