UN BREVE PASEO POR BÉLGICA: BRUSELAS, BRUJAS Y GANTE.

JULIO 2025    

      Queríamos volver a ver Brujas después de tantos años y visitar Gante, a la que solo habíamos visto bajo la lluvia. Bruselas era menos importante porque habíamos estado varias veces -incluso con entradas a la ópera de La Monnaie donde asistimos a una función de las dos Ifigenias de Gluck, dos óperas estupendas. 

    MIÉRCOLES 9: Llegamos a Bruselas a las 11.12 y cogimos el tren hacia la Gare du Midi. Habíamos reservado una habitación por una noche en el Ibis Hotel Brussels Centre Gare du Midi, solo estancia, habitación doble sin desayuno (128,24€). La habitación resultó bastante amplia y cómoda. 

      Salimos a caminar. Habíamos elegido este hotel porque está cerca de la zona más antigua de Bruselas -alejada del área turística que todo el mundo visita- donde nunca habíamos estado. Fuimos hasta la Puerta de Hal, que es el último vestigio de la muralla medieval. Construida en 1381, la muralla que tenía siete puertas, fue destruida entre 1818 y 1840 para permitir la construcción de los bulevares que delimitan el centro histórico de la ciudad. Entre los años 1868 y 1871 se remodela la puerta medieval y se la convierte en un castillo de cuento de hadas: se le añaden torrecillas, almenas, se rediseñan las fachadas, añadiendo una gran torre circular con un tejado cónico que mira hacia el centro de la ciudad, y se sustituyen las ventanas rectangulares por ventanas ojivales. Lamentablemente el conjunto estaba en obras y solo se vislumbraba la puerta (o lo que ha quedado de ella) a través de los andamios. Caminamos hacia el Mueso Horta.


       El museo abre a las 14:00 horas. Como llegamos antes, nos metimos en una pastelería portuguesa que está en la esquina (junto con todos los turistas que también esperaban la apertura del museo). La pastelería es para recomendar: los sabores de los pasteles de nata son muchos (comimos de pistacho y de frambuesa) y bebimos cuatro cafés buenísimos como suele suceder con los cafés portugueses.

        MUSEO HORTA

       Pagamos la entrada de 14€ y esperamos en el jardín trasero hasta que nos dejasen entrar a visitar el museo (lo hacen para limitar el número de personas). 

La casa desde el jardín trasero (única foto que se puede hacer)

El museo ocupa dos casas que Víctor Horta construyó entre 1898 y 1901 como residencia y como taller. Una tercera casa, muy estrecha y construida por el arquitecto Jules Brunfaut (1900), es el ingreso, tienda, sala de exposiciones y oficinas. El museo, que en realidad consta de las dos casas decoradas por el maestro del Art Nouveau belga, es increíble. No es posible adjuntar fotos porque está prohibido fotografiar las casas por dentro pero es menester decir que la visita se justifica plenamente. La decoración modernista de las casas, los ambientes intactos (el comedor, la sala de música, la veranda que da acceso al jardín, los dormitorios, la sala del desayuno, la cocina, entre otros), las volutas y las flores que se entrelazan en la decoración, las escaleras que ofrecen puntos de vista maravillosos, los muebles que solo pueden considerarse obras de arte, todo es tan hermoso que los ojos no dan para contener tanta belleza. Totalmente recomendable. Si os gusta el Art Nouveau, no os lo perdáis. Es verdad que si vuestro hotel está en el centro de Bruselas, el museo queda un poco apartado y es necesario desplazarse en transporte público, pero si estáis alojados en la parte antigua de la ciudad -el barrio de Les Marolles-, se puede ir caminando sin problema. 

        LES MAROLLES    

        Este barrio va desde la Puerta de Hal hasta la iglesia de Notre Dame de la Chapelle. En su origen fue el barrio obrero de Bruselas pero ahora está cambiando poco a poco aunque todavía falta un poco para que se convierta en el barrio de moda. Algunos edificios están muy viejos y necesitarían un lavado de cara aunque no está mal caminar por un barrio que todavía conserva trazas de sus orígenes. La zona se estructura alrededor de dos calles paralelas que la atraviesan longitudinalmente: Rue Haute y Rue Blaes

        La Rue Haute es la mejor conservada. Aquí las casas han sido restauradas y ocupadas por bares de diseño, galería de arte y tiendas. 


La Rue Haute

            Hay dos casas antiguas que merecen ser nombradas:

    .Maison Espagnole (siglo XVII): es un edificio de ladrillos con frontón escalonado. Tiene tres plantas más una buhardilla.

        .Maison Brueghel (primera mitad del siglo XVI): es un edificio de ladrillo, más estrecho que el anterior. Tiene dos plantas más la buhardilla con ventanas estrechas y altas. Se supone que aquí vivió y murió Brueghel. Está cerrada y en un estado que requiere una rápida restauración. Es una vergüenza que una casa que perteneció a una de las glorias de la pintura de todos los tiempos se esté deteriorando sin que el gobierno haga nada por subsanarlo.

        A la Rue Blaes se entra desde la plaza de la iglesia de Notre Dame de la Chapelle.

        Esta calle no es tan bonita como la Rue Haute. Las casas se encuentran en peor estado y hay muchas tiendas cerradas. 

La plaza central del barrio es la Place de Jeu-de-Balle, una enorme esplanada rodeada de edificios más antiguos que la plaza, que fue inaugurada en 1853. 

        Uno de los lados de la plaza está ocupado por el Antiguo Cuartel General de Bomberos de Bruselas, de estilo ecléctico (1859-1860). Es un enorme edificio con un pórtico de entrada con columnas y escudos. Cuándo trasladaron el cuartel en 1982, el edificio se reformó y hoy alberga galerías de arte y tiendas.


        La Cité Hellemans ocupa una manzana entre las dos calles principales. Fue construida por Émile Hellemans entre 1912 y 1915, con una estética influenciada por el Art Nouveau. Fue uno de los primeros ejemplos de vivienda social. Cuenta con siete construcciones alargadas separadas por seis avenidas peatonales con el objeto de que los 272 apartamentos recibieran la luz del sol. 

      Caminamos hasta el final de la calle admirando algunas de las casas que todavía conservan su esplendor de antaño y volvimos al hotel.

       JUEVES 10: Nos levantamos al día siguiente, desayunamos en un café de la estación de trenes y, a las 9:08, cogimos el tren a Brujas. Llegó a las 10:02.

      La estación central de Brujas está lejos del centro de la ciudad por lo que cogimos un taxi para llegar al hotel. Así descubrimos que Brujas ya ha sido tomada por los turistas que llegan a miles todos los días desde Bruselas y la invaden. Algo que quebró el recuerdo que teníamos de la ciudad. Nuestra primera visita había sido años atrás en noviembre. En ese momento nos encontramos con una Brujas casi vacía, fría, con los canales congelados, una ciudad muy parecida a la descripción que encierra el famoso libro de Georges Robendach, Bruges-la-Morte. Una visión de Brujas que este verano ha desaparecido ahogada por la marea de turistas. Sin embargo, y a pesar de la invasión, Brujas sigue siendo      fascinante y todavía encierra barrios donde la presencia de turistas es nula y se puede pasear por canales y calles desiertas. Recomendamos comprar la Musea Brugge Card (33€) que tiene una validez de 72 horas y permite entrar a doce sitios. Se ahorra mucho dinero porque las entradas a los museos son bastante caras.

        Esta vez el hotel había sido cuidadosamente elegido para disfrutar la estancia de tres días en la ciudad: el DUKES' ARCHES, Hoogstraat 20. Es un palacete convertido en hotel por lo que guarda reminiscencias de sus años de esplendor. Suite con desayuno: 301,95€ por día. El desayuno es espectacular. Un hotel totalmente recomendable. 



      El hotel está en pleno centro de Brujas, muy cerca de la Gran Plaza, por lo que es perfecto para caminar la ciudad. Ya la calle donde se encuentra es representativa de su maravillosa arquitectura.


        Salimos del hotel hacia el Burg, la plaza donde se ubicaba el antiguo castillo, construido por Baudouin Bras-de-Fer, conde de Flandes en el siglo IX. La plaza tiene edificios en tres de sus lados. El cuarto lado, uno de los lados mayores del rectángulo es una calle que desemboca en la Gran Plaza. Al otro lado de la calle hay una plaza llena de árboles y rodeada de edificios sin importancia histórica (uno de ellos es un hotel).

El campanario de la Gran Plaza visto desde el Burg

        El lado menor izquierdo de la plaza lo ocupa el Palacio de Justicia (siglo XVIII), sobrio, de estilo neoclásico, amarillo con molduras grises. La fachada es simétrica con un pórtico central en el arco de entrada con columnas dóricas que sostienen un balcón. Tiene un gran patio central. 

El Palacio de Justicia y la antigua Corte de Justicia iluminados        

El lado mayor del Burg, frente a la plaza, es el más bonito. De izquierda a derecha nos encontramos con:

        a) Brugse Vrije (gratis con la Card): es el antiguo edificio de la Corte de Justicia, hoy Archivo Municipal. Tiene una espectacular fachada renacentista con tres frontones con volutas. Sobre el frontón central (más alto que los laterales) hay una estatua dorada de la Justicia. 

                                        

        La sala más antigua del palacio del Franconato de Brujas (nombre del distrito administrativo demarcado alrededor de la ciudad a partir del siglo XI) es la Sala del Tribunal de Justicia, que funcionó hasta 1795 cuándo se disolvió el Franconato. La sala está dominada por una impresionante chimenea de mármol negro con un friso de alabastro con la historia de Susana y los viejos. La parte superior, que llega hasta el techo, es una maravilla tallada en madera de encina. El panel central está dominado por la estatua de Carlos V con la espada en alto. En los dos paneles laterales están sus abuelos paternos a la izquierda (el emperador Maximiliano I de Habsburgo y María de Borgoña) y los maternos a la derecha (Isabel de Castilla y Fernando de Aragón). En dos medallones pequeños en la parte inferior del panel central están los padres de Carlos V: Juana la loca y Felipe el hermoso. Los retratos de las paredes muestran a los emperadores de la casa de Habsburgo españoles desde Felipe II hasta los últimos emperadores austríacos: Carlos VI y María Teresa. 

                                                                            

                                 

        b) Stadthuis (gratis con la Card): el ayuntamiento fue construido en estilo gótico flamígero entre 1376 y 1420. Tiene una espectacular fachada llena de estatuas con altísimas ventanas que acentúan su verticalidad y que termina en torrecillas con pináculos.



        Se sube a la sala gótica por una escalera a la izquierda de la entrada principal. La sala tiene techo de madera (falso) con bóvedas ojivales que descansan sobre consolas con distintas decoraciones. La sala que vemos es una reconstrucción neogótica de finales del siglo XIX. De todos modos, lo que se ve es bellísimo. Las paredes están cubiertas de pinturas murales de los hermanos Albrecht y Juliaan De Vriemdt, representando importantes períodos de la historia de la ciudad. 







        c) La esquina derecha de la plaza la ocupa la Basílica de la Santa Sangre (Basiliek van het Heilig Bloed): el ingreso es por un portal en un estilo que va del gótico flamígero al renacimiento. 

        En realidad son dos iglesias, una en la planta baja y otra en la primera planta. La capilla inferior o capilla de San Basilio fue construida en el siglo XII y conserva su aspecto románico original. Es muy pequeña, con tres naves. La nave central se prolonga en un ábside semicircular. Los muros son de piedra, las bóvedas semicirculares, sostenidas por pilastras y arcos de medio punto. En la nave lateral derecha hay una Virgen de madera policromada del siglo XIV. Se visita un pequeño anexo que forma dos capillas. Sobre una de las puertas hay un bajorrelieve románico de principios del siglo XIV que representa el Bautismo de Cristo.

        A la iglesia superior o Basílica de la Santa Sangre se accede por una escalera de caracol (siglo XVI). La capilla superior, originalmente románica como la inferior, fue transformada en gótica en el siglo XV y decorada con pinturas murales en el siglo XIX. Consta de una nave única y una capilla lateral, separada por tres arcos de medio punto sostenidos por grupos de columnas policromadas. La nave única tiene un púlpito extrañísimo: una enorme esfera de roble adosada al muro (no tiene mucho que ver con el entorno). 



        La capilla lateral es la Capilla de la Santa Sangre donde se conserva la Reliquia de la Sangre de Cristo traída de Tierra Santa por el Conde de Flandes, Thierry d'Alsace. La Reliquia se muestra todos los días desde las 14:00 a las 16:00 hs. Es un tubo de cristal ricamente decorado que contiene una sustancia sólida de color morado grisáceo. Conviene ir temprano y esperar que comiencen a mostrarlo porque más tarde la cola de gente es muy larga. Sorprende el silencio que reina en la capilla y la expresión adusta del cura que sostiene la Reliquia con sus manos. 

        El resto del lado menor derecho de la plaza está compuesto por casas con restaurantes. 

        Probamos el que estaba a la vuelta de la esquina: Restaurant Breydel De Comine. Comimos una cazuela de mejillones en salsa de vino blanco que estaba espectacular. Las patatas fritas también. Totalmente recomendable. Más adelante, casi llegando a la Gran Plaza, hay una tienda de Käthe Wohlfahrt, la más famosa tienda de artículos de Navidad del mundo con casa matriz en Rotemburgo, Alemania. Una delicia. 

        Decidimos dejar la Gran Plaza para el día siguiente (teníamos hora para la subida a la torre del campanario) y comenzamos a callejear por calles repletas de tiendas y turistas. Cada puente tiene un apeadero para los barcos que recorren los canales. Las vistas desde los puentes son bellísimas, todas fotografiables. 




        Terminamos en la O.L.V.-Kerk o Iglesia de Nuestra Señora. El museo, que comprende el coro, deambulatorio y nave lateral derecha, es gratis con la card.

        Es una enorme iglesia gótica (siglo XIII) con una torre de ladrillo de 122 metros de altura que resulta imponente y, a la vez, elegantísima. 


El interior tiene tres naves, la central mucho más alta que las otras. Los ventanales son enormes lo que hacen que la iglesia sea muy luminosa. Las bóvedas de crucero tienen nervaduras, y arcos ojivales que se apoyan en altas y elegantes columnas. 


Púlpito de la iglesia

La parte que corresponde al museo es la más interesante:

         a) Confesionarios (1697) barrocos, enormes, de madera tallada, con esculturas de la Fe, el Vicio, junto a innumerables Santos y Santas.

            b) Tumba de María de Borgoña. Gótica (1490-1502) y la de su padre, Carlo el Temerario, realizada 70 años más tarde con lo que ya es renacentista (1558-1562). Las esculturas yacentes de ambos son magníficas. Ambas tumbas están en el coro, delante el Altar Mayor.



             c) La Virgen de los Siete Dolores de Adriaen Isenbrandt. La Virgen está sentada en una especie de nicho con columnas y esculturas rodeada de siete imágenes que representan los siete momentos de dolor.

             d) La Transfiguración de Jesús en el Monte Tabor, un tríptico de Gerard David. Los dos paneles laterales con los donantes y sus hijos e hijas son de Pieter Pourbus (1573), siguiendo el estilo de David.

            e) Virgen con el Niño, escultura pequeña de mármol blanco de Miguel Ángel. Es lo más famoso de todo el museo de la iglesia. Cuándo fuimos la primera vez no había que pagar para verla.

                f) Tumbas pintadas. Hacia 1270 nació la costumbre en Brujas de pintar el interior de las tumbas que se encontraban dentro de las iglesias. Estas eran simples sarcófagos de ladrillos. Los motivos más usados eran la Virgen con el Niño y Cristo en la Cruz y Ángeles. Como en la Edad Media los muertos se enterraban el mismo día de su muerte, los pintores tenían que trabajar muy rápido, antes de que se secase el revoque de las paredes. En consecuencia, los dibujos son bastante rudimentarios. 


        Dejamos la iglesia y volvimos a callejear para volver al hotel. El primer día de visita había terminado. 


        VIERNES 11El segundo día teníamos las entradas para subir al campanario por lo que fuimos directamente hacia la Grand-Place o simplemente Markt, el corazón de la ciudad, una enorme plaza que está rodeada por dos de sus lados de edificios con frontones escalonados, antiguas sedes de las corporaciones. En el centro de la plaza se levanta un monumento con las estatuas de Jan Breydel y Pieter de Coninck, héroes de la revuelta de 1302. El monumento fue inaugurado en 1787.


      El monumento más imponente de la plaza es la Belfort en Hallen (Campanario y Mercado), un magnífico edificio gótico de ladrillo dispuesto en torno a un patio central. El campanario (gratis con la card) es el más espectacular de toda Bélgica. Data del siglo XIII pero las torres de ángulo fueron agregadas en el siglo XIV, y el último tramo octogonal a finales del siglo XV. Sobre el porche de entrada unas estatuas encuadran el balcón desde el que se proclamaban las leyes. 


        La escalera que sube a la torre tiene 366 escalones (teníamos la hora para subir porque se tiene que reservar con antelación, especialmente en verano). En la segunda planta de la torre está la Sala del Tesoro con bóveda de ladrillo. Aquí se guardaban los fueros de la ciudad y otros documentos importantes en unos arcones que estaban en una alcoba en uno de los muros, cerrada por una doble puerta de hierro forjado (siglo XIII).  


        En la planta que sigue se encuentra el mecanismo del carrillón. En la última planta hay una gran estructura de madera de donde cuelgan las 47 campanas que componen este carrillón. 

        Las vistas desde la plataforma son estupendas, haciendo que merezca la pena el esfuerzo para subir los 366 escalones.
        El patio del Mercado que se encuentra en el interior del edificio tiene dos lados con escalinatas y galerías abiertas con arcos de medio punto, que corresponden a ambos lados de la torre, los lados menores del patio rectangular. Los otros dos lados tienen fachadas sencillas. Se podía acceder a una de las alas laterales: una enorme sala con bóvedas ojivales dividida en dos naves por una serie de columnas dóricas. Es una sala de exposiciones.

El campanario desde la plaza
El campanario desde el patio del mercado



Vistas desde la torre

Patio interior del mercado
        
        El otro edificio imponente de la plaza es el Provinciaal Hof (Palacio Provincial), sede de la administración regional. Es neogótico (fines del siglo XIX) con fachada simétrica con torrecillas. El frontón triangular central está coronado por una estatua dorada de San Jorge y el dragón (recuerda al edificio del Ayuntamiento en la plaza del Burg).


        El edificio tiene una escalera de caracol espectacular, de cuyo eje cuelga una lámpara de hierro forjado. 


        En la primera planta hay varias salas neogóticas:
        a) La Sala del Concejo Provincial es enorme con una altura de dos plantas, ventanas con vidrieras y techo de madera. Parece una iglesia.


         b) La sala del balcón tiene paredes rojas con cuadros, techos de madera y una espectacular chimenea de piedra, esculpida y coronada por una estatua de San Jorge y el dragón.

        Salimos del Campanario y cruzamos uno de los canales por Nepomucensbrug (Puente de San Juan Nepomuceno), de piedra, pequeño y con una estatua del santo en el centro, patrón de los puertos.

                                     
          
        Seguimos por el Djiver que es una calle que bordea el canal y que tiene un parque junto al agua donde la gente descansa bajo la sombra de los árboles.


     Llegamos al Groeningemuseum, el Museo de Bellas Artes de Brujas. Imperdible. (Gratis con la card). El museo es un compendio de maravillas con pinturas que van desde los clásicos flamencos hasta el surrealismo. (¡Atención! Cabe destacar aquí que los museos en Brujas pueden ser considerados como remansos de paz ya que la mayoría de los turistas no llegan a ellos, están interesados por ver la ciudad y disfrutar al máximo de ella. Por lo tanto, si os gustan los museos, las pinturas, las obras de arte y queréis descansar del agobio de la multitud, entrad a uno de los museos y relajaros). 
            Algunas de las obras del Groeningemuseum merecen ser nombradas:
        a) Virgen del Canónigo Jovis van der Paele, de Jan van Eyck. Pintado en 1436, el cuadro es bellísimo con la Virgen envuelta en un manto rojo brillante. Está rodeada por San Jorge y San Donaciano de Reims con manto azul.


               b) Tríptico Moreel (1484) de Hans Memling. El panel central muestra a San Cristóbal entre San Gil y San Mauro. En los paneles laterales están los retratos de los donantes (la esposa del banquero Willem Moreel, Bárbara van Vlaenderbech, está arrodillada con sus 11 hijas!)


          c) Bautismo de Cristo (1502/1508) de Gerard David. Es un tríptico. El panel central muestra el bautismo. A la izquierda de Cristo hay un ángel sosteniendo sus vestiduras. En las alas laterales están los donantes y sus hijos.


          d) Crucifixión (1557) de Pieter Pourbus. Pequeño pero muy bello.

        e) Historia-Tempus-Legenda (1897). Es un cuadro apaisado formado por tres retratos de personajes con vestimenta medieval como si salieran de un cuento, similar a las representaciones de los prerrafaelitas.


        Entre los surrealistas puedo nombrar a René Magritte (¡cómo puede faltar un cuadro de él en un museo belga!) y a Paul Delvaux.

        Saliendo del museo, una callejuela con un portal desemboca en el Arentshof, un jardín que en una época pertenecía a una mansión ya desaparecida y por lo tanto, era privado. Hay una glorieta que probablemente pertenecía al jardín original, dos columnas provenientes de la Waterhalle, una especie de almacén portuario que estaba en la Markt y que fue demolida en 1908. Hay también esculturas en bronce: Los cuatro jinetes del Apocalipsis (1981-1987), obra del artista belga Rik Poot (1924-2006). 


        El jardín está atravesado por un canal. El minúsculo puente Bonifatiusbrug, lo cruza. Las casas con entramado de madera que dan al canal son hermosas.




        Al otro lado del puente (que se tarda en cruzar porque está repleto de turistas que quieren fotografiarse en él) hay un busto del humanista español Luis Vives, muerto en Brujas en 1540. La vista de la torre de la iglesia de Nuestra Señora es sublime. 
    
        Fuimos directamente hasta el Sint-Janshospitaal (Hospital de San Juan) del siglo XII (gratis con la card). Este hospital estaba destinado a pobres, viajeros y peregrinos. Siguió funcionando como hospital hasta 1971. Es el más antiguo de la ciudad y uno de los más antiguos que se conservan en Europa. Lo que sobrevive del edificio original (que es muy bonito) ha sido restaurado y convertido en museo. Las construcciones se disponen alrededor de un patio. 

Patio del hospital con la entrada al edificio de la farmacia

        El edificio principal es un espacio único gigante que corresponde a lo que fue la sala de los enfermos. Está dividido por paneles que muestran pinturas, esculturas y objetos que ilustran la vida hospitalaria de esa época. De todas maneras, lo más importante del museo y por lo que uno va a visitarlo es el conjunto de seis obras de Hans Memling, que fueron pintadas para el hospital y constituyen un increíble conjunto de belleza excepcional. Las pinturas están dispuestas en un espacio cerrado al que se entra por unas puertas de cristal. Las seis obras son las siguientes:
        a) Tríptico de la Adoración de los Reyes Magos (1479). Es imposible describir la hermosura de esta obra de arte total. Las figuras, los colores, la maestría de Memling hace de la pieza un hito del arte universal. La perfecta iluminación del tríptico ayuda a su contemplación. La foto no capta la verdadera belleza de la obra, es necesario estar frente a ella para sentir la emoción que el artista logra despertar en el espectador (algo similar a lo que ocurre frente al Descendimiento de la Cruz de Rogier van der Weyden en el Museo del Prado). En el reverso del panel izquierdo, Memling pintó un San Juan Bautista excepcional.


        b) Tríptico de la Lamentación de Cristo (1480). La escena se encuentra en el panel central. Los reversos de este tríptico son particularmente bellos, el del panel derecho: Santa Wilgefortis.


En el izquierdo: Santa María Egipcíaca:


        c) Tríptico de San Juan Bautista y San Juan Evangelista (1479). En el panel central, la Virgen con el Niño que está poniendo el anillo en el dedo a Santa Catalina. La tela del manto de la Santa es un prodigio de color y detalle. Detrás está San Juan Bautista y, entre él y la Santa, Memling pintó un ángel músico de una delicadeza excepcional. A la derecha está San Juan Evangelista, de pie, junto a Santa Bárbara, arrodillada. Entre ellos, hay un ángel sosteniendo un libro que la Virgen hojea. 

El panel derecho representa a San Juan Evangelista en la isla de Patmos. El detalle de las visiones del Santo es increíble.


         d) Retrato de un miembro de la Familia De Rojas (¿Francisco?) (1460-1470). 
            e) Díptico de Maarten van Nieuwenhove (1487). En el panel izquierdo: la Virgen de la manzana. En el panel derecho: retrato del donante mirando hacia la Virgen.

 
           f) Retrato de una mujer joven (1480).

        Después de admirar estas pinturas parece que ya nada puede sorprender. Sin embargo, el hospital esconde sorpresas, por ejemplo, en la capilla, que se encuentra frente al espacio Memling. Aquí se encuentra el Relicario de Santa Úrsula (1489). Es una arqueta de madera tallada y dorada, con forma de capilla gótica flamígera, con la tapa semejando un tejado a dos aguas. Está decorada con paneles pintados al óleo de Hans Memling con escenas de la historia de Santa Úrsula. En uno de los lados de la arqueta el artista pintó a Santa Úrsula protegiendo a las vírgenes bajo su manto (aunque no son 11.000 como cuenta la leyenda).


        Se puede subir al ático que conserva la estructura original de vigas de roble y la cubierta. Es un espacio enorme de 42m por 12m. Se usaba como almacén y también para ventilar el hospital. El aire viciado de la sala de los enfermos ascendía y escapaba al exterior por aberturas estratégicamente dispuestas. Hoy es un espacio multifuncional y de descanso.



        Saliendo al patio se puede visitar la Apotheek (siglo XVII). La antigua farmacia está instalada en un edificio que rodea un pequeño claustro. Son varias salas con mostradores, laboratorio y estanterías con jarros y frascos antiguos.


        Salimos del hospital y nos dirigimos a la catedral de Brujas (Sint-Salvatorskathedraal). Es una imponente iglesia gótica de ladrillo, flanqueada por una torre de 99 m de altura. Fue construida entre los siglos XIII y XVI.


        El interior es amplísimo y muy luminoso debido a sus grandes ventanales. Tiene tres naves, la central mucho más alta. Las bóvedas de crucería están sostenidas por grupos de columnas muy delgadas. Todo es blanco, lo que acentúa la impresión de luminosidad. 



        El púlpito, esculpido por Hendrik Pulinx en el siglo XVIII, es una obra de arte.


        Callejeamos un poco más y volvimos al hotel a descansar porque queríamos salir a ver la ciudad de noche y el espectáculo de luz y sonido en la Markt, donde proyectaban figuras y colores sobre el campanario. Oscurece particularmente tarde por lo que el show (o cómo pueda llamarse eso) comenzó a las 22:45. Estaba lleno de gente. La única iluminación de la plaza era la que venía de los bares y restaurantes que aún permanecían abiertos. El show no es muy interesante que digamos. Proyectan colores y escenas sobre el campanario mientras suena la música y hablan, por supuesto, en neerlandés. Afortunadamente, es corto: solo 20 o 25 minutos.




        La ciudad es oscura, no hay muchos edificios iluminados. Caminamos por los canales y pasamos por el Burg, que estaba muy hermosa por la noche.






De esta manera, terminó nuestro segundo día en Brujas.

        SÁBADO 12: El tercer día decidimos caminar por la Brujas menos transitada por los turistas, la Brujas de las calles desiertas, casitas bajas, molinos de viento y puentes con flores. Es una zona a la que no llegan los turistas porque es la ciudad de los belgas lejos de las hordas de visitantes. En realidad, no había ni visitantes ni belgas, las calles estaban desiertas y se respiraba un aire a autenticidad que no se encuentra en el centro turístico. Los canales tienen otra personalidad sin tanta gente, se ven de otra manera.


Las perspectivas cambian. Los monumentos se alejan y se ven dibujados contra el cielo desde la distancia.


Las calles se ven desiertas y resultan un respiro después de tanta multitud.



        Pasamos por la Iglesia de Santa Ana de ladrillo y estilo neogótico tardío con una torre en la entrada. Seguimos nuestro camino hasta el Volkskundemuseum (Museo de Cultura Popular). Gratis con la Card. 
       Es una hilera de casas de obreros, modestas, bajas y con fachadas encaladas (siglo XVII). Están todas conectadas entre sí y cada una de ellas representa escenas de la vida cotidiana de Brujas en los siglos XIX y XX. 

    
        Las reconstrucciones de los distintos sitios, con objetos de la época, están muy logradas. Hay de todo: la escuela, el taller del zapatero, una tienda de comestibles, el taller del tonelero, una pastelería, el taller de un sastre y una sala de estar flamenca con chimenea con la cocina, mesa con sillas, cuna, pila para lavar los platos, palangana con tabla de lavar, etc. Todas las casas abren a un jardín interior comunitario. El edificio que hace esquina, de ladrillo y sin encalar, es un café; De swarte Kat (lamentablemente todavía estaba cerrado y no pudimos sentarnos porque el sitio es una belleza). Cuando lo inauguraron en 1982, el director del museo decidió que tenía que haber un gato negro y que tenía que llamarse Aristide. El gato (o un descendiente del original) sigue allí y tiene su "habitación" donde descansa después de pasearse por todo el museo.

            A fines del siglo XIII la ciudad construyó nuevas murallas y colocó sobre las misma nueve molinos de viento, porque era el punto más alto para aprovechar el viento. En el siglo XVI el número de molinos llegó a 25. Actualmente, sobre los restos de las murallas, convertidas en parques con arboledas y colinas, quedan cuatro molinos, uno de los cuales todavía funciona y se puede visitar.
            Sint-Janhuismolen, Molino de San Juan (gratis con la Card. Cómo podéis apreciar, comprar la card de visita es buen negocio porque por 33€ se pueden visitar todos los museos de la ciudad que cuestan entre 10 y 15€ cada uno). El molino data de 1770 y es muy bonito. La estructura entera gira alrededor de un eje central para buscar la dirección del viento. Subir y bajar la empinadísima escalera de madera es de terror (por suerte han agregado una barandilla para poder sostenerse mientras que uno pone las piernas de lado para no chocar las rodillas contra los peldaños). Por dentro, el molino es pequeño, todo el espacio lo ocupa la maquinaria. Las aspas giraban a una velocidad tremenda. Tiene dos plantas: en la de arriba está todo el mecanismo y la rueda del molino mientras que en la de abajo se embolsa y almacena la harina.

    
        Seguimos caminando por calles desiertas hasta llegar al canal (de nuevo desierto) para visitar el museo de Nuestra Señora de la Alfarería, O.L.-V.-ter Potterie (gratis con la Card). El museo está ubicado en un antiguo hospital del siglo XIII. El nombre de Alfarería se debe a que esta era el barrio de los alfareros.



            Lo más interesante del museo es la iglesia barroca que se conserva del antiguo hospital, ricamente decorada. En el altar está la estatua de Nuestra Señora de los Alfareros (una Virgen de pie con el Niño en brazos) que es una de las Santas milagrosas de Bélgica, que debe su fama al hecho de sanar a quién le reza.

           Volvimos al centro bordeando el canal Langerei. Casi nadie caminando por él. Una delicia. Tiene un puente levadizo, Duinenbrug, el único puente levadizo de madera que queda en Brujas, y todos están rebosantes de flores. Las casas que bordean el canal también son muy hermosas.








           Llegamos hasta la Sint-Jakobskerk (Iglesia de San Jacobo) para ver un tríptico de Pieter Pourbus pero estaba cerrada. 


        Pasamos frente al Teatro Municipal y llegamos al Mark. La calle que lleva a la plaza, Vlamingstraat, es hermosa con una perfecta perspectiva del campanario. La tranquilidad ya había terminado. La cantidad de gente era atroz.



            
            Para descansar un rato después de horas de caminata, decidimos dar un paseo en barco por los canales. Elegimos el muelle dónde había menos gente esperando porque en todas las taquillas te cobran lo mismo (15€) y hacen el paseo por los mismo canales y con la misma duración (30 minutos). Elegimos el apeadero que tiene la vista más fotografiada de Brujas.


        El paseo es muy bonito porque se ve la ciudad desde otra perspectiva y, especialmente, porque se logra ver desde el agua el antiguo barrio portuario de Brujas, con la plaza Jan van Eyck en el centro, flanqueada por las bellas casas que bordean el canal.
Plaza Jan van Eyck

El Gruuthusemuseum desde el canal

            El paseo merece la pena. El barco pasa debajo de los puentes y, junto con los jardines al borde del agua, forman un cuadro bucólico y pastoral dentro de la ciudad.
            Después del paseo fuimos directamente al Gruuthusemuseum (gratis con la Card). Es un palacio del siglo XV construido en ladrillo con una tonalidad rosada por Louis de Gruuthuse. El exterior sigue siendo el original mientras que el interior fue remodelado en estilo neogótico al convertirlo en museo. Por fuera, el palacio es espectacular. El portal de entrada es gótico, con columnas, pináculos y la escultura de un caballero en un arco por encima de la puerta. En el marco está grabada la divisa de Louis de Gruuthuse: "Plus est en vous".

Techos palacio Gruuthuse
Vista desde el portal
El caballero y la divisa
Interior portal del palacio
Patio del palacio
Fachada del palacio

            El hall de entrada es lo más bonito: artesonado neogótico policromado, tapices y una imponente escaleras con barandilla de madera tallada que lleva a una galería que recorre uno de los lados del hall. 


            Desde el hall se accede a la Sala de Honor con vigas pintadas y una chimenea gótica finamente esculpida.


            El resto de las salas forman el centro del museo: lo expuesto es un testimonio de la vida de la ciudad y sus habitantes a lo largo de los siglos. Se exhiben muebles, armas, ropa, encajes, esculturas, pinturas, libros de horas, mapas, vajilla, cristalería, ropa, instrumentos musicales, etc. Destaca el retrato de Louis de Gruuthuse que construyó el palacio.


            Una de las cosas más llamativas es el busto en terracota pintada de Carlos V (1520). El Oratorio conserva su interior medieval original.


            El palacio está adosado a la iglesia de Nuestra Señora y el oratorio era la capilla privada de Louis de Gruuthuse para asistir a la misa desde el palacio. La capilla tiene ventanas que dan al deambulatorio de la iglesia a la altura del Altar Mayor.  Tiene techo de madera con arcos ojivales que se asientan en ménsulas con pequeños bustos de personajes con rostros simpáticos. La parte del techo que hace como ábside está pintado. Hay una loggia italiana que da al jardín con vistas de la iglesia de Nuestra Señora y el pequeño puente Nepomuceno. 


            Fuimos a la parte más comercial de Brujas para llegar al Begijnhof, el Beaterío de la ciudad. Las calles y las tiendas estaban repletas de gente. Descansamos un poco tomando un café antes de entrar en el recinto del Beaterío.


Puente del Beaterío

        El Beaterío fue fundado en 1245 por Margarita de Constantinopla, condesa de Flandes. Se accede cruzando un puente. El portal de entrada, renacentista, es muy simple, con una estatua de Santa Isabel en un nicho sobre la puerta.



            El Beaterío es un gran espacio rectangular con árboles alrededor del cual se agrupan las casas blancas de las beatas. A pesar de los turistas sigue siendo un espacio muy apacible. La iglesia, de ladrillo (siglo XVII) es muy grande en comparación con el sitio. La casa de la Superiora de la comunidad está organizada alrededor de un pequeño claustro con aljibe. Conserva los muebles de madera y es muy acogedora.


        Caminamos hasta un puente donde están las esclusas que regulan la altura del agua en los canales de la ciudad. Del otro lado de la casa del encargado de las esclusas está el Minnewater, un lago que era la dársena del antiguo puerto. Está rodeado por un parque, tiene un castillo y lo llaman "el lago del amor".


            Volvimos al hotel para descansar y salir la última noche a fotografiar la ciudad. Salimos alrededor de las 22:30. La iluminación de la ciudad no es muy potente lo que convierte a Brujas en algo mágico. Siguen algunas de las fotos nocturnas.










        DOMINGO 13: Al día siguiente, después del desayuno, pedimos un taxi para ir a la estación de trenes. Cogimos el tren de las 10:25 que llegó a GANTE a las 10:49. Nos quedaríamos dos días en la ciudad. Fuimos al hotel: NH COLLECTION GENT, Hoogpoort 63. Habitación doble superior con desayuno: 235,80€ por día. El hotel está en el centro, frente al Ayuntamiento, entre la catedral y el campanario. El desayuno es incluso mejor que el del hotel de Brujas. Otro hotel totalmente recomendable. Dejamos el equipaje y fuimos directamente al Museo de Bellas Artes que, en nuestra primera visita, no habíamos podido visitar. Está cerrado los lunes por lo que ese domingo era nuestra última posibilidad.
        La ciudad de Gante es mucho más grande y caótica que Brujas. Mucha gente, mucho tráfico. Encima como el viernes siguiente comenzaban las Fiestas de Gante (10 días de conciertos actuaciones, ferias, etc.) estaban montando escenarios y tarimas para terrazas por todos lados. Una vez que salimos del centro, la gente comenzó a desaparecer y las calles estaban tranquilas.
            Vimos la Boekentoren (Torre del Libro), una obra del arquitecto belga Henry van der Velde (1863-1957). Es una torre de hormigón, acero y vidrio de 64m de altura. Fue inaugurada en 1942 y es parte de la biblioteca de la Universidad de Gante. Seguimos caminando hasta llegar a la O.L.V. Sint-Pieterskerk (Iglesia de Nuestra Señora de San Pedro) que es un enorme edificio barroco que se encuentra en la gigantesca esplanada St. Pietersplein


La iglesia perteneció a lo que en su momento fue la Abadía de San Pedro. Cerca de allí se encontraba la iglesia de Nuestra Señora que fue demolida en 1799 durante la ocupación francesa. Fue entonces cuándo la iglesia de la abadía pasó a llamarse Iglesia de Nuestra Señora de San Pedro. Se construyó entre 1629 y 1649 sobre los cimientos de una antigua iglesia abacial románica. Fue ampliada a principios del siglo XVIII. Tiene una fachada simétrica con un único portal central. El interior es enorme: tres naves con la central más alta que las demás. Es muy luminosa por la cantidad de ventanas que tiene. Esta luminosidad se ve acentuada por las paredes blancas.



        Junto a la iglesia está la antigua Abadía de San Pedro, totalmente reformada. La abadía fue fundada en el siglo VII y alcanzó su apogeo entre los siglos XIV y XV. Ahora es un museo. Se pueden visitar libremente el claustro y los jardines que están por detrás, en un terreno en pendiente donde los monjes tenían sus viñedos, que todavía hoy existen.  

       
    
               Seguimos caminando hacia el museo encontrándonos con algunas casas modernistas muy bonitas.


            El Museum voor Schone Kunsten está en el Parque de la Ciudadela, un sitio muy arbolado. La entrada nos costó 13€. 


            Creado en 1798, es el museo más antiguo de Bélgica. El edificio actual es de principios del siglo XX. El interior está muy restaurado pero sigue teniendo el encanto de los museos antiguos. Algunas obras son muy interesantes y merecen ser nombradas aquí: 
        a) La Virgen del clavel de Roger van der Weyden (c.1480), donde la placidez absoluta de la Virgen inunda el cuadro.

            
            b) San Jerónimo de El Bosco (1485-1495). Es bastante normal para ser un cuadro de este pintor. No tiene nada siniestro ni figuras deformes o maléficas. Como siempre, la técnica es deslumbrante.

    
        c) María Magdalena de Alfred Stevens (1887). No parece una Santa. Tiene un aspecto increíblemente moderno. Podría perfectamente ser una modelo de estos tiempos.
    
            d) Los hijos de Dios vieron cuán hermosas eran las hijas de los hombres de Maurice Greiffenhagen. Un título muy extraño para un cuadro muy hermoso y bastante oscuro. Un ángel tiene cogida de la mano a una mujer desnuda y la mira sorprendido.
    
            e) Mater Dolorosa de Auguste Leveque. Lo excepcional de este cuadro es que la Virgen -a la que normalmente se refieren cuando se la llama así- no es una mujer joven sino una anciana envuelta en un manto negro que todavía llora la muerte de su hijo. Bellísimo.


            El museo tiene, en una de sus salas, el taller de restauración, separado del pasillo por un cristal, que permite a los visitantes ver lo que se está restaurando. No había nadie trabajando por ser domingo  pero se podían ver los paneles del registro superior del Políptico de la Adoración del Cordero Místico que se expone en la catedral de San Bavón. El resto del políptico ya ha sido restaurado y está en exposición para el publico. En el museo están trabajando con siete paneles: Adán, Eva, la Virgen, San Juan Bautista, Ángeles Cantores, Ángeles Músicos y un personaje en un trono que podría ser tanto Dios Padre como Cristo. Fue una suerte poder verlos tan cerca porque el resto de paneles en la catedral está a mayor distancia del espectador. 
            Una sala realmente interesante es la de las esculturas. Todas ellas bellísimas, especialmente La vida por delante de Karel De Brichy (1907) y Las Pasiones Humanas de Jef Lambeaux (1899).


La vida por delante
Las pasiones humanas

            Volvimos para el centro para visitar el Klein Begijnhof (Pequeño Beaterío) que, en realidad, de pequeño no tiene nada. Fundado en 1235 es más grande que el de Brujas. Son más de 100 casas distribuidas alrededor de un enorme espacio verde lleno de árboles donde se asienta la iglesia. La mayoría de las casas han sido restauradas y son viviendas particulares. Están pintadas de rojo con vanos y molduras blancas. 


            La iglesia es enorme (siglo XVII). Tiene planta basilical con tres naves, la central mucho más alta. Es también muy luminosa.



            Acercándonos ya para el centro de Gante nos topamos con el Krook (2017), una construcción estratificada de acero y vidrio. Es la biblioteca pública pero además tiene salas multimedia, espacios de trabajo y un café. Fue diseñado conjuntamente por el Estudio belga Coussée & Goris y el Estudio catalán Aranda Pigem Vilalta.

            Frente a él, se encuentra el Wintercircus. Siguiendo la moda europea de construir edificios para espectáculos, el arquitecto Emile de Weerdt construyó este circo en 1885. Destruido casi en su totalidad por un incendio en 1920, después de la Segunda Guerra Mundial se transformó en un taller mecánico, perdiendo el interior de circo. El taller funcionó hasta 1978 y a partir de esa fecha fue un depósito de coches de colección. Finalmente la ciudad lo restauró y en 2024 abrió como centro cultural, espacio para startups, galerías de arte, bares, cafés y restaurantes. Tiene también una sala de conciertos. El espacio dónde se ubicaba la arena ha sido transformada en plaza interior.


            Volvimos al hotel a descansar para salir por la noche a caminar por la ciudad iluminada. Gante se ve muy bonita de noche. Las luces son más abundantes que en Brujas lo que hace que la cantidad de gente no mengüe y siga invadiendo las calles como durante el día. Todas las terrazas están llenas y es difícil sentarse a tomar algo porque los cafés y bares están repletos. Siguen algunas fotos del Gante nocturno para que veáis la belleza de esta ciudad nocturna.

Ayuntamiento y campanario
Korenmark
Korenmarkt hacia el puente de San Miguel
Korenmarkt con la torre de San Nicolás
Canal
Canal
Canal
Vista desde el Puente de San Miguel
Iglesia de San Miguel
El puente de San Miguel
Graslei nocturno
Graslei nocturno
Korenlei nocturno
Castillo de los Condes
El castillo desde la plaza de San Veerle
Plaza de San Veerle
Iglesia de San Nicolás
Campanario y catedral
Stadshal
Stadshal y campanario
La torre de la catedral
Teatro

        LUNES 14: Después de un desayuno espectacular, salimos a pasear por el Gante antiguo (que es precisamente donde está el hotel).
              
           Stadhuis (Ayuntamiento). Está frente al hotel. El edificio tiene dos alas diferentes. La fachada que da al hotel es gótica (1518-1535), repleta de tracerías, columnas y esculturas en nichos.

Fachada gótica (detalle)
            
            La otra fachada (menos impresionante) es renacentista (1559-1618), con columnas y pilastras dóricas, jónicas y corintias en los diferentes pisos del primero al tercero. 
Ayuntamiento (fachada renacentista)

            Stadshal (2012): es un edificio extraño. Se ve como un pabellón abierto con un techo rarísimo. Es más bonito de noche que de día por la hermosa iluminación interior que tiene. Además, el tejado tiene 1600 ventanitas que por la noche parecen estrellas. En él se celebran diversas manifestaciones culturales pero se ha convertido, fundamentalmente, en un punto de encuentro para la gente de Gante.
El Stadshal desde la plataforma del campanario

Interior del Stadshal

            No lejos de allí está la Fuente de los Arrodillados del escultor belga George Minne y la Klokke Roeland (la campana Rolando) en una pequeña torre de hormigón. Desde 1314 la campana que estaba en el Campanario tocaba en todos los acontecimientos importantes de la ciudad y para avisar de incendios y peligros de guerra. El nombre viene de la Canción de Roland, donde el caballero avisaba de los peligros haciendo sonar su olifante. En 1659 se fundió y la convirtieron en tres campanas para el nuevo carrillón. La más grande recibió el nombre de Roland. En julio de 1914 durante las fiestas de la ciudad, la campana estalló. La restauraron y la colgaron en la plaza. La tercera campana Roland se inauguró en 1948 y es la que sigue sonando en el campanario.

Iglesia de San Nicolás con campana Rolando a la izquierda

               St-Niklaaskerk (Iglesia de San Nicolás): es una enorme iglesia gótica. Fue construida en el siglo XIII, ampliada y modificada a lo largo de los siglos. La decoración interior es barroca del siglo XVII. Tiene una torre de 76m de altura sobre el crucero. Tiene tres naves, la central más alta, bóvedas de crucería y arcos ojivales sobre altas columnas cilíndricas. El púlpito y el altar son barrocos.


El ábside de la iglesia desde el campanario

Interior de la iglesia

  Bóveda del crucero

  Altar

            Frente a la iglesia, al otro lado de la calle, está la Metselaarhuis (Casa del Gremio de los Albañiles) del siglo XVI con fachada alta de frontón escalonado con seis pináculos poligonales coronados por estatuas de bailarines de bronce, obra de Walter de Buck (1934-2014).



            Belfort (Campanario - 11€ para subir. No es necesario reservar como en Brujas): el campanario, de 91m de altura, 
está coronado por un dragón de cobre dorado. La torre fue construida entre los siglos XIII y XIV con modificaciones posteriores. En el siglo XV se le anexó el Lakenhalle, la Lonja de los Paños, en estilo gótico tardío. La ascensión al campanario se hace parte en ascensor y parte por escaleras (esto hace que el ascenso sea menos agotador que en Brujas).



Escaleras hacia la plataforma superior

             Las vistas de 360 grados desde la plataforma superior son estupendas. Se ve toda la ciudad plagada de plumas de grúas que molestan un poco en las fotografías. 

        Dentro del campanario hay una sala donde se exhiben los dragones anteriores. El dragón original del siglo XIV lo jubilaron en 1839. Lo que queda de él después de tantos siglos a la intemperie está montado en una armazón de 1914. El segundo dragón lo colocaron en 1854 y lo jubilaron en 1979 (esta vez solo pasó un siglo y algo más). Tiene los agujeros de balas de la Segunda Guerra Mundial.
Dragón del siglo XIV (o lo que queda de él)
Dragón de 1854 (con agujeros de balas)
            
            Al salir del campanario lo rodeamos para ver la puerta clásica (1741) de la antigua prisión, ornada con el relieve del hombre que mama (el Mammelokker), bajo-relieve barroco que simboliza la caridad cristiana: Cimon, un viejo romano que ha sido condenado a morir de hambre es amamantado por su hija.


            Sint-Baafskathedraal (Catedral de San Bavón): construida en el emplazamiento de la iglesia románica del siglo XII, los trabajos duraron desde el siglo XIII al XVI por lo que pasó por todos los períodos del gótico. A pesar de ello presenta una elegancia y uniformidad notables. Aquí fue bautizado Carlos V en 1500.


            Tiene una torre sobre la entrada (89m) de cuatro plantas rematada por cuatro pináculos de considerable tamaño.


 La iglesia tiene tres naves con deambulatorio en el coro elevado con respecto a la nave y capillas radiales. Las naves son muy altas, especialmente la central. Los enormes ventanales dejan entrar mucha luz. Las bóvedas estrelladas descansan sobre pares de columnas delgadas adosadas a los pilares cilíndricos que separan las naves con arcos ojivales.


         Al Altar Mayor, de 18 m de altura, es barroco (1702-1782) en mármol negro, blanco y rojo. Tiene una pintura: La Apoteosis de San Bavón. El púlpito rococó (1741-1745) es una exageración hecha de roble y madera dorada con esculturas de mármol blanco. Está rodeado por una barandilla de hierro forjado. En la primera capilla de la izquierda hay un cuadro de Rubens: La conversión de San Bavón. 

             La joya de la catedral es, sin duda, el Políptico de la Adoración del Cordero Místico (la entrada a la capilla donde está exhibido cuesta 12,50€). Está expuesto en la Capilla del Sacramento, la capilla axial del deambulatorio. El políptico es obra de Jan van Eyck y su hermano Hubert, pero este último murió muy pronto (1426) y fue Jan quien lo terminó en 1432. No se sabe cuánto pintó cada uno de ellos, aunque se supone que la contribución de Hubert no fue mucha al morir tan pronto. El políptico fue un encargo del concejal Joos Vijd y su esposa Lysbette Borluut hacia 1424 para el altar de su capilla, donde estuvo hasta 1985 cuándo se le trasladó al sitio actual. La historia del políptico es digna de un culebrón:
-Felipe II lo quiso llevar a España aunque no pudo hacerlo.
-Los protestantes lo quisieron quemar en 1566.
-Joseph II hizo quitar los paneles de Adán y Eva porque los consideraba chocantes.
-El Directorio de la catedral lo envió a París donde estuvo hasta 1815.
-Separaron algunos paneles para exponerlos en el Museo de Berlín. Lo reconstruyeron en 1920.
-Como consecuencia de un robo en 1934 se perdió el panel de Los Jueces Justos que fue reemplazado por una copia en 1941.
-Durante la Segunda Guerra Mundial fue confiado a Francia, pero las autoridades alemanas lo trasladaron a Austria donde las tropas americanas lo encontraron en una mina de sal en Estiria en 1945.
-Al fin fue devuelto a Bélgica.
            El políptico tiene 3,4m de alto y 4,4m de ancho cuándo está abierto. Está formado por 20 paneles dispuestos en dos registros. Hay doce paneles en el retablo abierto y ocho en el reverso de los paneles laterales que se ven cuándo se cierra. El registro inferior del políptico tiene cinco tablas. En el panel central hay una sola pintura: La Adoración del Cordero Místico. En un paisaje con colores luminosos se encuentra el cordero, símbolo de Cristo, sobre un altar. Su sangre fluye hacia un cáliz. Está rodeado de ángeles, apóstoles, mártires, profetas, santos y santas, padres de la iglesia, etc. La cantidad y diversidad de los personajes es abrumadora. El paisaje tiene un aire celestial. En el lateral izquierdo hay dos paneles: Los Jueces Justos (copia del que desapareció después del robo) y Los Caballeros de Cristo. En el lateral derecho están Los Ermitaños en un panel y Los Peregrinos en el otro, guiados por San Cristóbal.
            El registro superior está formado por fotografías de una calidad increíble porque las tablas originales están siendo restauradas y pueden verse en el Museo de Bellas Artes mucho más cerca que en el políptico y también detrás de un cristal. El panel central está formado por tres tablas: la del centro muestra un personaje en un trono que no se sabe a ciencia cierta a quién representa, si a Dios Padre o a Cristo. A su izquierda está la Virgen leyendo un libro de plegarias y a su izquierda está San Juan Bautista. Los paneles laterales tienen dos tablas cada uno: el de la izquierda muestra a Adán y los Ángeles Cantores y el de la derecha a Eva y los Ángeles músicos. 
            Cuando el políptico está cerrado se aprecian cuatro tablas en cada registro. En el registro inferior, a la izquierda, hay un retrato del donante Joon Vijd arrodillado y una estatua de San Juan Bautista. A la derecha está el retrato de la donante, Lysbette Borluut, también arrodillada y una estatua de San Juan Evangelista. En el registro superior, las dos pinturas de los extremos representan la Anunciación: a la izquierda el Profeta Zacarías y el Arcángel Gabriel y a la derecha el Profeta Miqueas y la Virgen María. Las dos pinturas centrales están divididas: en la parte superior está la Sibila de Eritrea a la izquierda y la Sibila de Cumas a la derecha. En la parte inferior hay una vista de la ciudad de Gante (a través de una ventana geminada a la izquierda y la vista del interior de una casa (alacena con utensilios domésticos) a la derecha.






           KNS (Kominklijke Nederlandse Schouwburg): es el teatro Real Neerlandés. Un edificio de estilo ecléctico (1897-1899) aunque predominan los detalles renacentistas. Es la sede de la Compañía Nacional de Teatro de Gante.


            Achtersikkel: es un conjunto de edificios de ladrillo de los siglos XIV y XV, dispuestos alrededor de un patio. El cuarto lado que da a la calle está cerrado por una reja. Uno tiene una galería abierta en la planta baja y otro una torre esquinada. Pertenecían a una acaudalada familia patricia. Símbolo de esta riqueza es que tenían su propio pozo de agua, el cual está en una especie de loggia adosada a una alta torre cilíndrica de ladrillo blanco. Ahora es el Conservatorio de Música.

Loggia

Detalle de la fachada del edificio

            Caminamos hasta el Puente de San Miguel para admirar la famosa perspectiva de las torres de Gante, ahora de día. Desde allí se puede bajar al Graslei.

           GRASLEI y KORENLEI: Estos dos muelles, de Hierbas y de Granos han sido el corazón de la ciudad desde el siglo XVI. Ubicados uno en cada lado del río Leie eran parte del puerto medieval y todo el comercio pasaba por ellos, convirtiéndose en el centro del comercio de granos de Flandes. Están bordeados por edificios del siglo XII al XVII, a cuál más espectacular. Son casas altas con frontones escalonados (ahora todas son bares y restaurantes y la multitud las invade mañana, tarde y noche). 

Graslei
Graslei
Korenlei

            St-Veerleplein es una pequeña plaza frente al Castillo de los Condes. La plaza tiene edificios de los siglos XVI y XVII en dos de sus lados. Justo en la esquina está el Oude Vismijn (Antiguo Mercado de Pescados) de 1689. La fachada, barroca, es espectacular. Está rematada por un frontón curvo con una estatua de Poseidón. En la planta alta tiene dos ventanas flanquadas por dos grandes relieves: un hombre que representa el río Sehelde a la izquierda y una mujer representando el río Leie a la derecha. 


El interior, alargado, bordea el agua. Son puestos abiertos, al aire libre. En un extremo, siguiendo la curva del río está el mercado cubierto, neogótico, construido luego del incendio de 1872. En el centro de la plaza hay una columna coronada por un león sedente que sostiene el estandarte de Gante.


St. Veerleplein desde el castillo de los Condes

           La plaza está llena de cafés, bares y restaurantes (todos con terrazas). Elegimos el que nos gustó más: 't Einde der Beschaving porque es un bar antiguo auténtico todo en madera. Entramos, bebimos cervezas espectaculares y descansamos.
          Gravensteen (Castillo de los Condes, 13€ e incluye la audioguía). Construido en 1180 por el Conde de Flandes Felipe de Alsacia sobre una torre fortaleza más antigua. Ha sido muy restaurado a principios del siglo XX. Un lado del castillo da al río y está rodeado por una muralla con torres y almenas. El camino de ronda tiene estupendas vistas del castillo y de la ciudad. Uno de los muros de la Torre del Homenaje tiene dos pisos de ventanas geminadas. Las salas del castillo exponen armas y maquetas. Se sube a la terraza de la Torre del Homenaje con vistas de la ciudad. La sala más bonita está en la planta baja con bóvedas de crucería y arcos ojivales descansando en columnas con estandartes que cuelgan del techo. En una de las torres de la muralla hay una capilla. En el sótano está la prisión con instrumentos de tortura. También interesan la cisterna, dividida en dos naves por arcos escarzanos apoyados en sencillas columnas y los establos, también divididos en dos naves con bóvedas de crucería sostenidas por columnas bajas.
Portal principal del castillo (sobre él, la cruz de la capilla)
                

Sala de los estandartes
Capilla
Vista desde el castillo
Vista del Graslei desde el castillo

            Seguimos callejeando por Gante y descubriendo calles con edificios maravillosos. Gante, al igual que Brujas, depara sorpresas todo el tiempo.





             Dulle Griet (La Loca Meg) es un súper cañón medieval construido en Gante en el siglo XV y que está en una plazuela junto al río Está pintado de rosa. El nombre es el de un personaje tradicional, una mujer peleadora y de mal genio.

Canal con cañón rosa en la plazuela de la izquierda

            Llegamos al Vrijdagmarkt o Mercado del Viernes, una plaza amplia con una estatua de Jacob van Artevelde, líder de los insurgentes de Gante, en el centro. 


En una esquina de la plaza está la Ons Huis-Bond Moyson (1897-1902), dos edificios Art Nouveau (algo eclécticas) construidos por la primera asociación socialista de seguro de salud fundada para los trabajadores de la ciudad. El edificio de la izquierda correspondía a las oficinas de la asociación y el de la derecha era almacén y tienda de ropa de la cooperativa.


            En otra esquina de la plaza está el Toreken, un edificio que parece un castillo. Perteneció al gremio de Curtidores. Fue terminado en 1483, lo que lo hace la casa más antigua de la plaza. Lo último que se construyó fue la torre de vigilancia, coronada por una veleta que es una sirena.


            Las casas que rodean la plaza también son muy hermosas. Merece la pena recorrerla para admirarlas.


            La St-Jacobskerk, que está en una calle detrás de la plaza, tiene tres torres: las dos de la fachada son románicas (siglo XII) aunque la de la derecha recibió una aguja de piedra con puntas en el siglo XV. Estaba cerrada.

            
        Volviendo al hotel seguimos encontrando casas interesantes que hacen de Gante una fuente inagotable de belleza.



            MARTES 15: Desayunamos, hicimos las maletas y pedimos el taxi para la estación de trenes Sint-Pieters. Cogimos el tren para ir al aeropuerto de Bruselas. El tren salió a las 12:41 y llegó a las 13:39. El aeropuerto de Zaventem ya no estaba tan tranquilo como a nuestra llegada a Bélgica días atrás. Era un lío de gente. El vuelo de Iberia, operado por Air Nostrum despejó a las 15:43 y aterrizó en la terminal 4 de Barajas a las 17:37. Como es habitual en esa terminal, las maletas tardaron horrores en salir. Cogimos el taxi y a las 19:10 ya estábamos en casa. Fueron solo seis días de paseo pero muy intensos. Las ciudades belgas tienen mucho para ver y recorrerlas lleva tiempo. Pero siempre merece la pena. 






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