2) Neues Museum: el edificio fue construido entre 1843 y 1855. Sufrió muchos daños durante la guerra. Estuvo cerrado desde entonces y volvió a abrir en el 2009 totalmente restaurado. Lo que han hecho con el edificio es algo fabuloso. Lo que quedaba en pie lo han dejado y el resto lo reconstruyeron utilizando ladrillo. Lo mismo con los suelos, quedan pavimentos y mármoles originales y el resto lo han emparchado, pero haciéndolo evidente. El museo original tenía las salas decoradas según los objetos expuestos: los egipcios tienen columnas egipcias y frescos con imágenes de Egipto así como las salas dedicadas a Grecia y Roma. Los patios han sido cubiertos con cristaleras por encima de la tercera planta. Subsiste una sala de frescos con escenas de la mitología germana. El hall de entrada conserva las columnas originales.
El edificio actual aloja el antiguo Museo Egipcio (que habíamos visitado en un viaje anterior), la Colección de Papiros, el Museo de la Prehistoria y la Historia Antigua y la Colección de Antigüedades Clásicas. Hay objetos que antes se podían ver en el Palacio de Charlottenburg como, por ejemplo, el tesoro de Príamo que Schliemann trajo de las excavaciones de Troya (es una copia porque el original se lo llevaron durante la guerra y todavía no ha aparecido). Aquí se encuentra el busto de Nefertiti, solo, en una sala que es una rotonda con cúpula.
En definitiva, un museo imperdible en cualquier visita a Berlín. Se disfruta de principio a fin.
3) Bode-Museum: el edificio se alza en la punta de la isla y parece salir del agua. Tiene planta triangular con el vértice de la punta formando una fachada con siete arcadas. Toda la fachada está decorada con columnas y pilastras que suben hasta el techo (el edificio tiene dos plantas). Una balaustrada con estatuas recorre la pared curva del edificio. Esta corresponde a la gran cúpula del hall de entrada.
Fue construido como Kaiser-Friedrich-Museum entre 1897 y 1904. En 1956 recibió el nombre de su primer director, Wilhem von Bode. Sufrió bastantes daños durante la guerra y fue restaurado varias veces, reabriendo sus puertas después de la última en el 2006 (cuando estuvimos en Berlín en un verano anterior todavía seguía cerrado). Alberga la Colección Bizantina, la Colección de Esculturas, el Gabinete Numismático y pinturas de Maestros Antiguos.
El hall de entrada es espectacular, parece un palacio. Tiene una altura de dos plantas y está bajo la cúpula. Es todo mármol, con columnas y dos escaleras con galerías, balcones con barandillas de hierro forjado con detalles dorados. Hay una sala enorme, llamada la Basílica, con bóveda de cañón y cinco capillas laterales con altares. Hay montones de estatuas de todos los tamaños y materiales, incluyendo una "Bailarina" de Antonio Canova. Se exhibe un mosaico de ábside de iglesia de Ravena (545) que es soberbio, muchos retablos góticos y mucho marfil tallado. Entre las pinturas cabe destacar a Rafael, El Greco, Luis de Morales, y Giovanni Bellini. En el sótano había una exposición (Tesoros de Fe) con obras maestras del Museo de la Catedral de Hildesheim y del Museo de Artes Decorativas de Berlín. Algunas piezas eran espectaculares.
Descansamos tomando un café con tarta de manzana en el café del museo. Volvimos al hotel y comimos otro trozo de la casita de jengibre (era bastante grande en realidad).
Al día siguiente, después del desayuno, nos fuimos a LEIPZIG. La Hauptbahnhof es espectacular. Una estructura de hierro y cristal con los andenes en la primera planta por encima de la calle. El hall transversal tiene 267m de largo y 32m de ancho. El edificio es de 1915 pero fue renovado en parte en 1995, agregándose tres niveles llenos de tiendas y bares. La decoración navideña es muy bonita. Por fuera, el edificio es impresionante, lleno de columnas, pilastras y ventanas. El hotel está cerca de la estación en la Augustusplatz: Hotel RADISSON BLUE, Augustusplatz 5-6. https://www.radisson-leipzig.com. Teníamos reservada una habitación doble business pero al llegar nos ofrecieron una junior suite por un recargo mínimo con minibar gratis. Aceptamos. El centro antiguo, o más bien, histórico de la ciudad está encerrado por el Ring, una serie de bulevares que siguen el trazado de las desaparecidas fortificaciones medievales. El Ring pasa por delante de la Hauptbahnhof y del hotel. La ciudad está reconstruida (y en ese momento todavía en vías de restauración). Se mezclan palacios barrocos con edificios Art Decó y construcciones modernas con fachadas de cristal.
La Augustusplatz es una esplanada enorme cerrada en el extremo norte por la Opernhaus (1956-1960). El lado sur lo ocupa la Neues Gewandhaus, la sala de conciertos inaugurada en 1981. El edificio anterior de 1884 fue destruido durante un bombardeo en 1944. El nuevo está hecho en metal y mucho cristal y mármol. Tiene formas irregulares, líneas geométricas muy rectas y marcadas y una planta superior que sobresale por encima del hall de entrada.
Frente a la Gewandhaus hay una fuente de granito rosa, la Mendebrunnen (1886) con dos caballos alados sujetos por dos tritones cada uno. En el centro hay un pedestal con cuatro sirenas y por encima un obelisco con cuatro ángeles.
De los edificios que rodean la plaza, el más bonito es la Krochhaus, el primer "rascacielos" de la ciudad (1928-1929). Art Decó, no es muy alto (tendrá unas diez plantas) pero es muy estrecho (tres ventanas por planta) y eso lo hace parecer más esbelto. Tiene un friso esculpido entre las primera y segunda plantas. En la planta superior hay un enorme reloj y una bola azul con un león a cada lado. Por encima de una plataforma dónde se lee "Omnia vincit labor" hay una réplica de los Moros que dan la hora en la Torre del Reloj de la Plaza de San Marcos en Venecia. Estos también dan la hora. En cada una de las cuatro esquinas de la terraza hay una bola con una banderita triangular dorada.La plaza está dominada por la torre de la universidad (142m) de color gris. Tiene una forma extraña. A su lado hay otro edificio de acero y cristal que es una reelaboración moderna de la iglesia de la universidad, destruida durante la guerra.
La mayoría de las calles del centro son peatonales. Lo que ha sido restaurado o reconstruido se ve espectacular. Las tiendas son espléndidas y las luces navideñas de los edificios son muy bonitas, siguiendo el gusto alemán por las decoraciones para estas fechas. Altes Rathaus (1556): Es un edificio renacentista largo y estrecho pintado de amarillo y rojo. Un pasaje interior lo cruza en sentido transversal. En el patio hay una escalera que lleva a la planta alta dónde está situado el Museo Histórico de la ciudad. Tiene frontones escalonados con ventanas, un balcón techado de madera sobre el arco de la entrada a los pies de la torre que termina en un campanario con una veleta. El techo a dos aguas es muy alto y empinado.
Alte Börse o Antiguo edificio de la Bolsa (1678-1687): Es el edificio barroco más antiguo de la ciudad. Pequeño, parece de juguete. Es una caja gris clara con molduras amarillas. La fachada da a una pequeña plaza. Tiene una escalera con dos rampas que sube a un balcón en la planta alta dónde está la puerta de entrada. La fachada trasera tiene una recova de dos arcos en la planta baja. Está adornado con guirnaldas de hojas, flores, frutas y cabezas de león que se alternan unos con la boca cerrada y otros con la boca abierta y la lengua afuera. En la parte superior del edificio corre una balaustrada con ánforas redondas y una estatua en cada una de las esquinas. En la plaza hay un cantero con una estatua de Goethe que lo representa como un estudiante (1903). 
Caminamos hasta la ThomasKirche cuyo aspecto actual es de fines del siglo XV, con reconstrucciones y restauraciones varias. Debe su fama a que Johann Sebastian Bach fue el cantor durante 27 años (desde 1723 hasta su muerte en 1750) y es visita obligada para ver su tumba frente al altar mayor. La iglesia tiene una torre de 68m de altura en una de las esquinas de la nave. La iglesia se eleva hasta los 45m con un tejado a dos aguas muy inclinado (pendiente de 63 grados). Frente a la entrada lateral hay una estatua de Bach (1908).
El interior es muy grande: 76m de largo (50m corresponden a la nave) por 25m de ancho. Es una Hallekirche con tres naves de la misma altura. La nave principal se eleva hasta los 18m. Una galería de piedra roja recorre las paredes de la iglesia. El coro corresponde al ancho de la nave central y termina en un ábside semicircular. El retablo del altar mayor del siglo XV proviene de la desaparecida iglesia de la Universidad. De la época de Bach solo queda un crucifijo adosado a una columna frente al púlpito. Frente al altar, bajo una lápida de bronce muy sencilla, descansan los restos de Bach desde 1950. Cuando los encontraron en 1894 en el cementerio de San Juan los llevaron a la iglesia del mismo nombre. Cuando ésta fue destruida durante la Segunda Guerra Mundial, los trasladaron a la ThomasKirche. Es emocionante para todo amante de la música de Bach estar frente a sus restos.
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La antigua Escuela de Santo Tomás, dónde estaba el apartamento de Bach y su familia, fue demolida en 1902. Frente a la iglesia, en la casa de la familia Bose (1586 remodelada en el siglo XVIII) está el Museo Bach.
La ciudad está llena de galerías. Los palacios barrocos siempre tenían galerías que comunicaban los distintos patios. Incluso los edificios modernos los tienen. La mayoría de los patios están cubiertos con cristaleras. Las tiendas son muy bonitas y la decoración navideña hace juego. La más bonita de estas galerías es el Mädlerpassage. Elegantísimo pasaje en forma de L. Tiene un patio circular con un árbol de Navidad enorme.
A la entrada del pasaje, por la Naschmarkt, está el Auerbachs Keller, una taberna en el sótano inmortalizada por Goethe en su obra Fausto. Tiene dos escaleras para bajar. En cada balaustrada hay un grupo escultórico de bronce con una escena distinta del Fausto: en la de la izquierda está Fausto viejo y Mefistófeles mientras que en la derecha están los estudiantes hechizados por Mefistófeles. Quisimos tomar un café pero no pudimos, es solo restaurante.
En una esquina cercana se alza el edificio Art Nouveau de una antigua casa comercial, Riquet & Co. Tiene fachada curva y dos cabezas de elefante sobre la entrada, frisos de azulejos vidriados y en la parte superior una escena japonesa, todo coronado por una torrecilla en forma de pagoda. Ahora es un café estilo vienés. ¡Aquí sí que pudimos tomar un café!
Volvimos al hotel y ya no salimos porque daban Anna Bolena de Donizetti desde la Ópera de Viena. Dirigía Evelino Pidò. La dirección de escena, aburrida y sin sentido, era de un tal Eric Génovèse. Las dos estrellas: Anna Netrebko (Anna Bolena) y Elīna Garanča (Giovanna Seymour). Estuvieron geniales, sobre todo la Garanča que es bellísima, canta muy bien y es una actriz estupenda. El resto bien: Elisabeth Kulmann, Francesco Meli e Ildebrando D'Arcangelo.
Nos despertamos temprano y bajamos a desayunar. El desayuno está muy bien. Hay mucho para elegir como en todo hotel Radisson Blue (en el Radisson Blue Plaza Hotel en Helsinki también ofrecen un desayuno espectacular. Además aquí el salón del desayuno es hermoso de dos plantas con columnas acanaladas.)
Pasamos por la Gewandhaus y conseguimos entradas para escuchar la Novena Sinfonía de Beethoven dirigida por Herbert Blomstedt el 29 de diciembre.
Caminamos hasta la Neues Rathaus, construida entre 1899 y 1905 sobre los cimientos del antiguo castillo Pleissburg. Es un enorme edificio de piedra gris, zócalo almohadillado, lleno de volutas, torres, ventanas de distintas formas y tamaños, balcones, estatuas y frontones escalonados.
Caminamos un poco por el Ring repleto de mansiones enormes. Hay una estatua de Mendelssohn que dirigió la orquesta de la Gewandhaus desde 1835 a 1847. De hecho, en Leipzig está su casa que también visitamos. Fuimos al Museum der Bildenden Künste (Museo de Artes Visuales). Es una enorme estructura recubierta de cristal de 34m de alto.
Por dentro el museo es enorme (de fuera no da esa impresión). Casi todo es cristal, madera y cemento con salas amplísimas que se disponen de distintas maneras según las plantas dónde se ubican. Hay partes del museo dónde la única pared es la cubierta de acero y cristal lo que lo hace muy luminoso cuándo hay sol.
En el subsuelo había una exposición de Max Beckmann compuesta por retratos. Beckmann nació en Leipzig en 1884 y murió en Nueva York en 1950. La exposición es muy grande porque hay retratos de todo tipo: lápiz, tinta, litografías, óleo. Solo hay dos obras que no son retratos: "La Crucifixión" y "La Batalla". Muy interesante realmente.
En las tres plantas del museo se exponen una cantidad increíble de obras desde los clásicos Fra Angelico, Roger Van der Weyden, Lucas Cranach el Viejo (muy representado en el museo), Luca Giordano, Tintoretto, El Greco, Caspar David Friedrich, hasta Anselm Feuerbach (bellísimo "Retrato de una mujer romana"), Böcklin (con "La Isla de los Muertos V" entre otras de sus obras), Franz von Stuck, Otto Mueller, Max Pechstein, y Max Klinger.
Hay esculturas sorprendentes como por ejemplo "Beethoven" de Max Klinger, una escultura de mármol blanco dónde se muestra al compositor desnudo, cubierto por un manto de mármol ocre sentado en un trono Art Nouveau de mármol y bronce. El trono está sobre una roca que sobresale del pedestal. En la punta se ubica un águila de mármol negro.
La serie de pinturas de Klinger es también muy interesante, especialmente algo así como un retablo, enorme, que ocupa toda una pared: "Cristo en el Olimpo".
Hay obras de artistas que no conocíamos como, por ejemplo, Dora Hirtz (1856-1924) con "Niña en un campo de amapolas". Hermosísimo.
Hay una sala dónde se muestra el legado Bühler-Brockhaus con cuadros de Courbet, Corot, Fantin-Latour así como un busto de Carpeaux: "¿Por qué nacer esclavo?".
Tomamos un café en el bar del museo. Nos gustan particularmente las cafeterías de los museos porque descansas en un ambiente acogedor y repleto de arte. Por ejemplo, los dos cafés del Ateneum de Helsinki son hermosos y es un verdadero gusto sentarse a beber algo en cualquiera de ellos.
Al salir del museo caminamos por la Katharinenstrasse admirando las fachadas barrocas de las casas del lado oeste, especialmente la Romanushaus construida entre 1701 y 1704.
Luego visitamos la Nikolaikirche. En sus orígenes fue una iglesia románica pero ha sido modificada a lo largo de los siglos. El coro y las torres son góticas (siglo XIV). La torre central, mucho más alta, es de 1555. Los muros son muy altos si los comparamos con el ancho del edificio. El interior era una iglesia gótica (1523-1526) de tres naves con una galería doble pero todo desapareció bajo la decoración clásica entre los años 1784 y 1797. Todo está cubierto de molduras como un pastel de boda. Las columnas tienen capiteles tipo egipcios, formados por hojas de helecho. De estos capiteles naces más hojas estrechas y largas que se abren en abanico en las bóvedas. El trabajo en estuco es impresionante. Todo está pintado de blanco, rosa pálido, verde claro y dorado.

El 28 hicimos turismo desde Leipzig. Decidimos visitar NAUMBURG y HALLE (donde está la casa de Haendel). En la estación de trenes nos enteramos que podíamos comprar un billete familiar por 50€ para un grupo de 5 personas en los Regionalbahn que vale para todo el día y te puedes bajar y subir del tren en distintas ciudades. La empleada de la taquilla nos dijo que era mucho más económico que comprar seis billetes distintos para cada trayecto. Como no nos salíamos de la región esta solución fue maravillosa. Ahorramos bastante dinero. Esto sigue siendo así aunque el precio ha variado considerablemente en 13 años: en 2024 los precios van de 80€ a 122€ en segunda clase y de 95€ a 157€ en primera clase. Para reservar asiento hay que pagar 4,50€ más (en verano se aconseja reservar, en invierno no suele viajar tanta gente como para no encontrar asientos vacíos aunque con el auge de los mercadillos de Navidad, nunca se sabe qué puede pasar). Websites interesantes para organizar tu viaje en Alemania: www.thetrainline.com, https://int.bahn.de y www.germanrails.com. Cabe recordar que la red ferroviaria de Alemania es muy buena y que los trenes llegan a todas las ciudades y pueblos posibles. Se le dice a la empleada o al empleado de la taquilla dónde quieres ir y te hacen un recorrido especial para ti que te lleva a destino. A veces te sientes desorientado porque donde tienes que hacer el cambio de tren es una plataforma en el medio de la nada sin estación ni nada que se le parezca, un apeadero perdido en el campo y te preguntas: ¿Qué hago yo aquí? Pero a la hora indicada llega el tren al que te tienes que subir. Nos ha pasado varias veces, la primera fue un poco estresante, luego ya nos acostumbramos.Cogimos el tren a las 9:47 y llegó a Weissenfels a las 10:30. Esperamos otro tren que salió a las 10:53 y llegó a NAUMBURG a las 11:02.
Había salido el sol. La estación está un pelín alejada del centro de la ciudad que está sobre una colina pero las vistas que tienes de la catedral son magníficas.
Dom St. Peter und St. Paul: Es un edificio muy particular. Por fuera se lo ve enorme pero luego, por dentro, no parece tan grande. La iglesia muestra la evolución del Románico tardío al gótico temprano. Tiene un coro con ábside en cada extremo de la nave con dos torres cada uno, algo que no es extraño en las iglesias alemanas, por ejemplo, la catedral de Bamberg. descrita en una entrada anterior.

La nave y el coro este son románicos (comienzos del siglo XIII). El coro oeste se construyó 10 años más tarde ya con características del gótico. El coro este, bajo el cual se conserva la cripta románica, fue transformado en gótico en el siglo XIV. Las dos torres góticas son más esbeltas con un chapitel alto y en punta con cuatro chapiteles pequeños en cada extremo. Al lado de la iglesia está el claustro (lo que queda de él) con galería abierta de arcos ojivales. El portal de entrada es románico (1233). Tiene tres naves. Lo más extraño es que desde la nave no se ve el altar porque los coros están cerrados por una "rood screen" (o mampara ornamentada). La del coro oeste (1230) es una joya del Maestro de Naumburg: una pared de arcos ciegos con columnillas con capiteles esculpidos con motivos vegetales de una delicadeza singular. El arco de entrada al coro tiene un Cristo Crucificado en el parteluz con la Virgen a la izquierda y San Juan a la derecha. Por encima del arco se alza un frontón triangular con un Cristo bendiciendo. En la parte superior de la mampara hay imágenes de la pasión esculpidas en piedra y policromadas. Cuatro de cada lado. Las dos últimas de la derecha son de madera tallada (1737). Las estatuas de los benefactores que decoran el coro y el ábside son obra del Maestro de Naumburg y representan el apogeo de la escultura alemana medieval. El tratamiento de las telas de los ropajes es increíble. Son 12 estatuas: 8 individuales (dos mujeres y seis hombres) y dos parejas. Los hombres portan escudos triangulares. Todos los personajes están cogiéndose el manto o alguna parte de la ropa. Las estatuas están policromadas y son muy expresivas y tremendamente realistas. La más bonita de todas (que está en todas las guías de Naumburg y en las postales de la ciudad) es la de Uta, la esposa del Margrave Ekkehardt, fundadores de la villa. Ella está sosteniendo el manto como protegiéndose del frío. Es realmente hermosa. En realidad fuimos a la ciudad para ver esta estatua que nos había fascinado desde su descubrimiento en una guía turística.
La "rood screen" del coro este tiene un balcón sostenido por una galería de tres arcos. El balcón está pintado con figuras de Cristo y Santos. El coro está más alto que la nave. En el altar hay un retablo pequeño de piedra tallada (1350). La cripta es muy bonita con tres naves. En el altar hay un crucifijo románico (1160-1170). Visitamos el tesoro porque estaba incluido en la entrada a la iglesia. No es muy grande pero todo está muy bien dispuesto. Hay un "Nacimiento" de Lucas Cranach el Viejo, retablos tallados y dos puertas de un retablo de la catedral pintadas por Cranach y su taller (bellísimas). Salimos de la catedral y callejeamos un rato por la ciudad vieja. Una parte de las calles son peatonales. Hay casas muy bonitas de una o dos plantas con "oriel windows" en las fachadas y molduras y nichos con estatuas. Otras tienen portales con esculturas o bajorrelieves.
Marktplatz: es enorme con un árbol de Navidad en el centro y una fuente con estatua (1579) en una esquina. Los edificios que la rodean son hermosos con portales renacentistas policromados. Los techos son altísimos con varios pisos de ventanas. Lo que más llama la atención son los frontones abuhardillados de los techos.
Marientor: es la única que queda de las cinco puertas de la muralla. En el exterior está el foso al que cruza un puente de piedra (originalmente sería levadizo). La puerta se encuentra en una parte curva de la muralla. Se entra a un patio que hace otra curva por cuestiones defensivas y viene luego la otra puerta con una torre sólida con almenas. El muro exterior está lleno de saeteras.
Volvimos a la estación y cogimos el tren de las 13:54 que llegó a HALLE a las 14:34, esta vez sin trasbordos. La estación está todavía más lejos del centro que en Naumburg. Hay que pasar por avenidas a distintos niveles y cuesta ubicarse. Se llega a una calle peatonal que baja directamente al centro de la ciudad vieja: la Marktplatz, enorme como siempre. Todavía tenían parte del mercadillo de Navidad, especialmente puestos de comida. En el centro de la plaza hay una estatua de Haendel (1859). La plaza está dominada por la Roter Turm del siglo XV. Muy bonita y muy alta (más o menos 80m). No se sabe muy bien por qué la llaman roja si es de piedra con un chapitel alto y en punta de color negro. Tiene un reloj en cada cara. Una parte es cuadrada, luego se convierte en un octógono irregular.
Marktkirche: se alza de espaldas a la plaza. Tiene cuatro torres porque fue construida de 1529 a 1554 entre las torres de dos iglesias románicas en ruinas. Las dos torres que dan a la plaza son más bajas y tienen cúpulas bulbosas. Están conectadas por una pasarela. Las torres de la fachada son más altas con chapiteles en punta muy altos.
El interior tiene tres naves de igual altura (es una hallenkirche) separadas por pilares muy esbeltos. La bóveda es un entrelazado de nervaduras. Los muros de las naves laterales tienen tribunas sostenidas por columnas y arcos ojivales. La parte frontal de las tribunas está pintada de azul y dorado. De un lado hay dos pisos de galerías. A los pies de la iglesia hay una galería con un órgano barroco, enorme, blanco y dorado. No tiene coro, la pared detrás del altar mayor es recta y tiene también una galería con un órgano pequeño. En el altar hay un retablo pintado por un alumno de Cranach. El púlpito es impresionante (1547). El baldaquino es una estrella sobre la que se levanta un templete con un techo también en forma de estrella.
Frente a la entrada de la iglesia hay una fuente: la Drachenbrunnen. Es una pileta en forma de cruz empotrada en el suelo. En el centro tiene una piedra con forma de seta con una bola dorada y cuatro dragones de bronce muy simpáticos.
Händel Haus: Es la casa natal de Haendel. Nació aquí el 23 de febrero de 1685 y vivió en la casa hasta los 18 años cuando se mudó a Hamburgo en 1703. Siguió viniendo a Halle a visitar a su familia y amigos. Su última visita fue en 1750. Es una casa enorme pintada de amarillo que hace esquina. Tiene dos plantas más otra en el tejado abuhardillado.
No hay habitaciones amuebladas como en la época de Haendel sino una exposición sobre la vida y obra del compositor con ilustraciones, pinturas, partituras y facsímiles de documentos. Hay además un museo de instrumentos musicales. El más interesante es un clavicordio de dos teclados fabricado por Ruckers (algo así como los Stradivarius de los clavicordios) que es el más antiguo que existe. Han incorporado al museo la casa contigua donde hay salas de conciertos. En esta casa sí se conserva una habitación con la decoración original, la BohlenStube, que en la Edad Media, era a menudo la única habitación con calefacción en una casa en Europa Central. Tiene tres ventanas a la calle con cristales emplomados, techo de casetones de madera pintada y las paredes están recubiertas de planchas de madera que conservan restos de pinturas en la parte superior. Las puertas son estrechas y bajas.Cuando salimos ya era tarde para visitar algo más. Además hacía mucho frío y soplaba un viento helado así que decidimos volver a la estación y coger el tren de las 17:53. Llegamos a Leipzig a las 18:29 y volvimos directamente al hotel.
Al día siguiente visitamos el Grassimuseum, un edificio grande en piedra roja articulado alrededor de dos patios centrales con jardín y árboles. Es una mezcla de expresionismo alemán y Art Decó (1925-1929), todo en líneas muy rectas. Alberga tres museos aunque solo recorrimos el de Artes Decorativas: Museum für Angewandte Kunst.
Nos interesaba especialmente la sección de Art Nouveau y Art Decó pero la estaban reorganizando así que muchas de las piezas no se exhibían. Nos enteramos de esto cuando entramos al museo y ya habíamos pagado la entrada. Lo que más nos gustó fue la parte del Asiatische Kunst, un hall que es una galería abierta a otra sala de exposiciones muy Art Decó. Lo acababan de restaurar y estaba resplandeciente. Volvimos al centro y visitamos la Mendelssohn-Haus, un edificio enorme de cuatro plantas de estilo clásico tardío (1844-1845). El compositor se mudó aquí en 1845 y vivió en la casa hasta su muerte, el 4 de noviembre de 1847 a los 38 años. La familia ocupaba el apartamento que estaba en la primera planta. El apartamento es amplio atravesado por un corredor al que se abren las habitaciones, tres de las cuales están amuebladas. la sala de estar, el estudio y el Gabinete de Cécile Mendelssohn-Bartholdy. Hay un salón muy grande que se usa como sala de conciertos. El resto de la casa cuenta la historia del compositor. Hay una maqueta de la antigua Gewandhaus, la de la época de Mendelssohn. En otra sala se exhiben las acuarelas pintadas por el compositor. Los paisajes son muy bonitos.
Pasamos a ver la Schumann-Haus solo el edificio por fuera. Robert y Clara Schumann vivieron aquí el primer año de casados. El edificio es un palacete con la parte central más alta y levemente sobresaliente con pilastras corintias, un friso esculpido y un balcón de hierro forjado.
Volvimos al hotel a descansar porque por la noche teníamos el concierto en la Gewandhaus: la Novena Sinfonía de Beethoven. El teatro por dentro es bonito con muchas escaleras que van de un nivel a otro y que dan a la plaza o al hall interior. La zona de platea es enorme y está escalonada como un anfiteatro. El coro se ubica en la primera planta, en un balcón. Nosotros estábamos en la tribuna lateral (lo único que quedaba libre cuándo compramos las entradas. El teatro estaba repleto de gente. Dirigió Herbert Blomstedt. La orquesta sonó como los dioses. Los solistas eran buenos (conocidos como Thomas Bauer o Michael Schade) pero no excepcionales. El silencio en la sala era total, la gente ni se movía. Creemos que es porque la acústica es tan perfecta que se escucha cualquier pequeño ruido en toda la sala. Una experiencia inolvidable.
El viernes 30 nos mudamos de ciudad: WEIMAR. La primera parte del viaje fue la misma que cuando fuimos a Naumburg: el tren de las 9:47 a Weissenfels y cambio para llegar a Weimar a las 11:36. Esta vez compramos el Sachsen-Ticket para los dos. Muy barato. Fuimos al hotel: GRAND HOTEL RUSSISCHER HOF, Goetheplatz 2. https://www.russischerhof-weimar.de. Elegimos una habitación histórica con desayuno. El hotel es un edificio de 1805. Las habitaciones históricas corresponden al frente del edificio y dan a la plaza y están amuebladas con muebles antiguos y camas con dosel. Muy recomendable.
El centro de Weimar es pequeño, repleto de casas bonitas, palacios barrocos con frontones con volutas y molduras.
StadtKirche: la iglesia fue construida en 1498-1500 en estilo gótico pero barroquizada en 1735-1745. Por fuera es muy sencilla y tiene una torre no muy alta. De hecho, el chapitel es más alto que el cuerpo de la torre. El interior es una Hallenkirche de tres naves en blanco, gris y amarillo. En el altar hay un tríptico comenzado por Lucas Cranach el Viejo y terminado por su hijo en 1555.Markplatz: está adoquinada con una fuente de Neptuno de piedra en una esquina. Está rodeada de bonitos edificios con frontones con volutas, entre ellos la Cranach-Haus (1549) donde vivió el pintor desde 1552 hasta su muerte al año siguiente. Aquí pintó su último cuadro: el tríptico de la Stadtkirche que terminó su hijo. Ahora la casa es un café-teatro. Aquí se encuentra la Rathaus del 1500 pero muy remodelada en el siglo XIX.
Theaterplatz: es pequeña pero está rodeada de edificios importantes.
1) Deutsches Nationaltheater, edificado en 1907 sobre un teatro barroco de 1779 y reconstruido después de la Segunda Guerra Mundial. Aquí dirigió Goethe las obras de Schiller y en 1850 tuvo lugar la première de "Lohengrin", la ópera de Richard Wagner. Frente al teatro hay un monumento con las estatuas de Goethe y Schiller (1857) en bronce.
2) Bauhaus Museum: es un edificio pequeño de una sola planta de color naranja claro. La Bauhaus funcionó aquí desde 1919 hasta 1925, fecha en la que se mudaron a Dessau (Weimar era demasiado conservadora para un movimiento tan abstracto, geométrico y funcional).3) Wittumspalais: el nombre, Palacio de la Viuda, se debe a que fue residencia de la Duquesa Anna Amalia después de la muerte de su esposo. Es barroco (1767) en forma de L.
Como hacía mucho frío nos metimos en el Café Anno 1900, una casa pequeñita, de madera, tipo pabellón de un palacio y nos tomamos un Russischer Schokolade (chocolate con vodka). Muy reconfortante.
El desayuno del hotel es estupendo aunque hay mucha gente. Sobre las servilletas te ponen una tarjeta con una cita literaria. Día gris con aguanieve. El último día del año decidimos visitar la casa de Goethe y reverenciar al ilustre poeta.
Goethes Wohnhaus: es una enorme mansión barroca (1709) de color amarillo con dos plantas y buhardilla. Tiene una fachada larga y simétrica con un portal en el centro y una entrada de carruajes en cada extremo (esto se debe a que el patio es tan estrecho que los carruajes no tenían ángulo de giro por lo que entraban por una puerta y salían por la otra).
El Duque Carl August ordenó comprar la casa para Goethe que se mudó allí en 1792 con su futura mujer y el hijo de ambos. Goethe la hizo remodelar según sus propios diseños, incluyendo los colores de las habitaciones. Cuándo su hijo August se casó en 1817 transformaron el ático en un apartamento de 8 habitaciones. Cuándo murió Goethe, sus nietos cerraron las habitaciones que habían sido de él y las dejaron así hasta que el último nieto, antes de morir en 1885, la cedió al Estado de Sajonia-Weimar- Eisenach que la abrió como museo. Gracias a esto toda esa parte de la casa se conserva tal cual era en vida de Goethe, lo que hace del museo algo vivo y real, no una reconstrucción como sucede generalmente. En las cocheras se conserva su calesa y los baúles de viaje. Toda la planta baja que era para los sirvientes es ahora tienda, guardarropa, servicios, etc. Es imposible detallar todo lo que el visitante encuentra en la casa. Son horas que se pasan admirando todo lo que perteneció al poeta. Puedo resaltar que antes de entrar hay en el suelo de madera, en marquetería, la palabra "SALVE", dando la bienvenida al comedor donde se recibía a los invitados. Las habitaciones de la familia, después de la muerte de Christiane, esposa de Goethe, en 1816, se transformaron en salas de exposición para su colección:
1) Sala del Techo barroco con molduras de la casa original de 1709.
2) Sala de las Mayólicas que era el dormitorio de Goethe y Christiane.
3) Gran Sala de la Colección.
4) Sala de Juno (llamada así por una copia de la cabeza colosal de la Juno Ludovisi).
5) Salón Urbino con un retrato del Duque de Urbino.
Goethe hizo conectar la Sala Amarilla con la parte posterior de la casa mediante la Sala-Puente que es como un Puente de los Suspiros que cruza el patio.
Del otro lado están las habitaciones de Goethe: la Antecámara, la Biblioteca con unos 7.000 volúmenes, el Estudio, el Dormitorio dónde murió Goethe en su sillón el 22 de marzo de 1832 a los 83 años y la Habitación del Secretario al que el poeta dictaba sus obras.
En resumen, una maravilla que ningún visitante debe perderse. La casa es historia viva de uno de los poetas más grandes de la historia de la literatura mundial.
Schlossmuseum: el palacio original se incendió en 1774. El Gran Duque Carl August lo mandó reconstruir. Es de estilo neoclásico (1789-1803) y Goethe contribuyó al diseño del palacio. La cuarta ala se construyó entre 1913 y 1914. Está distribuido alrededor de un gran patio. La parte más bonita es el ala que da al río dónde estaba la entrada principal de carruajes. Subiendo por una escalera de dos rampas se accede a una galería en la planta alta con cuatro columnas dóricas. De aquí se accede a varias salas todas ellas decoradas que llevan a la Festsaal, enorme con una galería sostenida por columnas jónicas, friso esculpido, y cinco arañas de cristal, la del centro más grande que las otras. Hay salas de homenaje a distintos poetas. Solo pudimos ver la de Schiller porque las otras estaban de reforma.
Las salas siguientes, incluso las que tienen decoración palaciega, pertenecen al museo. De todas las obras que están expuestas (que son muchas) cabe destacar las pinturas de Lucas Cranach el Viejo y el Joven, Rubens, Beckmann, Rohlfs, Kauffmann, Buchholz (unos paisajes bellísimos) y von Hofmann.
Después de pasar varias horas visitando el Museo del palacio, entramos en la Herzogin Anna Amalia Bibliothek (la Biblioteca de la Duquesa Anna Amalia). El edificio es el Grüner Schloss (Palacio Verde) de 1565. La duquesa transformó el palacio renacentista en una biblioteca barroca entre 1761 y 1766. La joya del edificio es la Rokokosaal que está en la primera planta y llega hasta el ático ya que tiene tres plantas.
Lamentablemente la biblioteca se incendió en el 2004 y se perdieron 50.000 volúmenes y otros 62.000 resultaron dañados, tanto por el fuego como por el agua. La han reconstruido a nuevo. Lo que se ve es fantástico: una sala de 21m por 11m en azul claro y oro con un techo con estuco blanco y oro. En el centro tiene una estructura oval con arcos entre los cuales hay estanterías. La sala tiene dos galerías a las que no se accede y está llena de bustos por todas partes predominando los de Goethe y Schiller. En una sala de la planta baja hay una exposición con obras de la biblioteca entre las cuales una Biblia de Lutero de 1534, un Principia Mathematica de Newton, el Segundo Descubrimiento de América de Humboldt y una edición de una misa de Liszt con correcciones manuscritas del compositor.
Compramos dos botellas de Sekt para brindar por el Año Nuevo y volvimos al hotel. Vimos Dinner for One por televisión varias veces. Este sketch inglés, de corta duración (18 minutos), en blanco y negro, es una producción de televisión del año 1963, escrita por un autor británico para el teatro en los años veinte. En él, dos cómicos ingleses, Freddie Frinton, que interpreta al criado y May Warden, que interpreta a Miss Sophie, representan un servicio de cena en el 90 cumpleaños de la señora. Este sketch es un clásico en Nochevieja. Se transmite por televisión en Alemania, Dinamarca, Suecia, Finlandia y Austria. Distintos canales lo repiten varias veces. Se pone la versión en inglés. Es muy divertido y es todo un clásico. Si se visita Alemania para estas fechas no se puede dejar de ver. Nosotros lo hemos visto infinidad de veces y siempre te hace reír. Lo podéis encontrar en YouTube. Os dejo el link: https://www.youtube.com/watch?v=5n7VI0rC8ZA.
Bajamos a desayunar el 1 de enero bastante temprano porque teníamos excursiones este día. Sobre las servilletas había una figura de un cerdito que es el símbolo de la suerte para los alemanes. Los cerditos tenían una herradura y un trébol de cuatro hojas entre sus patas delanteras. Era el regalo de Año Nuevo del hotel a sus huéspedes.
Caminamos hasta la estación de trenes y compramos un Thüringen-Ticket válido en los Regionalbahn. Cogimos el tren de las 9:41 que llegó a las 10:47 a EISENACH. Allí teníamos como destino la Wartburg, la fortaleza antigua residencia de los Margraves de Turingia. Se nos ocurrió caminar hasta ella (está sobre una colina no muy cerca del centro de la ciudad). El paseo es bonito porque pasa por una zona llena de casas y mansiones Art Nouveau y luego acorta camino por un sendero que entra en el bosque. Se hizo un poco largo realmente.
La Wartburg se alza en la punta de un promontorio rocoso. Es un conjunto de edificios que toman la forma triangular del promontorio que corona la colina. La situación de la fortaleza es espectacular. Se entra por un puente levadizo y atravesada la puerta de entrada se llega al primer patio, Erster Burghof, inclinado y rodeado de edificios de dos plantas con vigas de madera vistas del los siglos XV y XVI. Uno de las casas tiene un palomar sobre el alero de la primera planta.
Una construcción en piedra con una gran torre separa este patio del siguiente. Aquí está el Palacio de los Landgraves (1156-1172). En el centro hay una enorme cisterna y en la punta del edificio una torre vigía. El palacio solo se puede ver con visita guiada.
La visita duró cerca de una hora. El frío en el palacio era un horror. El edificio representa mucho para la cultura alemana. Aquí vivió quién luego fue Santa Isabel de Hungría. A comienzos del siglo XIII, los Minnesänger (trovadores) tomaban parte de los concursos de canto (popularizado por Richard Wagner en la ópera Tannhäuser). Aquí Lutero tradujo el Nuevo Testamento al alemán común cuándo se refugió en la fortaleza al ser nombrado "fuera de la ley" por Carlos V. Goethe propuso crear un museo en la Wartburg y así salvarla porque se encontraba casi en ruinas. La reconstrucción, a lo cuento medieval, es del siglo XIX. Fue nombrada Patrimonio de la Humanidad en el año 2000. De todos modos, aunque no es "original", la fortaleza es muy bonita y merece la pena visitar. El palacio tiene tres plantas. En el sótano está la sala de exposiciones con lápidas, capiteles y maquetas del edificio en distintas etapas de construcción. En la primera planta están:
1) La Sala de los Caballeros, románica, con bóveda de aristas cruzadas soportadas por una columna central baja y gruesa con capitel tallado con águilas.
2) La Speisesaal (comedor) con techo original con vigas de madera.
3) Elizabethhkemenate (Aposento de Isabel) con la misma estructura de la Sala de los Caballeros. Está recubierta de mosaicos vidriados que cuentan la historia de Santa Isabel, la mujer más importante de la historia de la Wartburg.
En la segunda planta:
1) Kapelle (1320) Pequeña con restos de frescos.
2) Sängersaal (Sala del Concurso de Canto) como sacada de un cuento. Hay un fresco enorme con la leyenda del concurso de canto solo que los personajes del fresco son reales: Liszt, Wagner, Lutero, etc. en el lateral hay un "escenario" con tres arcos sostenidos por columnas.
3) Elizabeth Galerie con pinturas sobre la historia de Santa Isabel.
En la tercera planta está la Festsaal con tres chimeneas y columnas de mármol. El aspecto medieval es del siglo XIX. Tiene techo de madera trapezoidal.
Aquí termina la visita guiada. El Museo puede verse libremente. Se encuentra en las habitaciones que se arreglaron durante la reconstrucción para el Gran Duque. La única que se conserva intacta es la Fürstenschlafzimmer (el dormitorio). Pequeño está ubicado en la torre. Está amueblado con una cama, una mesa pequeña y un mueble de madera y latón que es un lavabo. Lo mejor del museo son los cuadros de Lucas Cranach el Viejo (Madonna con uvas o el Retrato del Emperador Carlos V).
Luego se visitan los edificios del segundo patio. Por una galería estrecha se llega a un edificio que está detrás de la entrada. Aquí pueden visitarse tres habitaciones:
1) Eseltreiberstübchen (Sala del conductor de burros): habitación minúscula con techo muy bajo para los que conducían los burros que traían el agua a la fortaleza.
2) Pirckheimerstübchen (Sala del humanista Willibald Pirckheimer): la habitación de trabajo traída de su casa en Nuremberg. Muy larga y estrecha.
3) Lutherstube: habitación en la que trabajó Lutero durante 10 meses entre 1521 y 1522. Los muebles no son los originales, se muestra lo que podrían haber sido.
Terminada la visita a la fortaleza bajamos por otro sendero, más corto pero más empinado. Llegamos al Markt, plaza amplia con una fuente con estatua dorada.
Está rodeada de casas bonitas y tres edificios grandes:1) PfarrKirche St-Georg (siglo XVI): alta, pintada de rosa con una torre de piedra.
2) Schloss: barroco, simétrico, de dos plantas y tres arcos de entrada. En el centro del techo tiene una torrecilla tipo templete con columnas y un balcón de hierro forjado.
3) Rathaus: del siglo XVI, restaurada después de un incendio en el 1636. En el centro está la torre en saledizo de planta cuadrada.
En una calle adyacente se encuentra la Lutherhaus de fines del siglo XVI. Es una casa muy bonita con vigas vistas y decoración esculpida y pintada en los portales. Aquí se alojó Lutero entre 1498 y 1501 mientras estudiaba en la escuela de Latín.Un poco más lejos se alza la Bachhaus, sencilla casa de color amarillo dónde se supone que nació Bach.
Volvimos a la estación y cogimos el tren de las 15:10 que llegó a ERFURT a las 15:54.
La ciudad es grande. Las casas son una mezcla de edificios con vigas de madera vista con palacios barrocos. Tiene algunas calles muy anchas. En la parte vieja (del otro lado del río) las callecitas son estrechas y los edificios más homogéneos.
Fischmarkt: Pequeña plaza, adoquinada con una columna con estatua y edificios muy bonitos, sobre todo el "Zum Breiten Herd" con una fachada renacentista esculpida y pintada.
La Rathaus es neogótica con una fachada estrecha y alta con recova de tres arcos. Caminamos hasta la Domplatz, una esplanada enorme (y oscura porque ya estaba bajando el sol) con dos iglesias dominándola desde la colina. Como ya estaban iluminadas, el espectáculo era grandioso.
Dom: es un edificio enorme y bastante extraño tanto por fuera como por dentro. Construyeron una iglesia románica (1154) en lo alto de la colina. A mediados del siglo XIV le agregaron un porche y el coro. Como no había más suelo , hicieron una terraza para sostenerla desde abajo con arcos robustos. La consecuencia es que vista desde la plaza la iglesia es altísima. En el siglo XV reemplazaron la nave románica por una más grande en gótico flamígero. Vista desde la plaza, la catedral es un bosque de pináculos con una estructura algo pesada aunque suavizada por las líneas ascendentes. Se ve como una espadaña gigante de tres chapiteles góticos. Hay una escalinata enorme para subir al nivel de la colina.
El interior es extraño: tres naves góticas de igual altura (es una hallenkirche) con planta casi cuadrada. La pila bautismal está dentro de un templete con techo lleno de pináculos calados con un pináculo central que llega hasta el techo. De la época románica queda un altar de la Virgen de 1160 que es un nicho con una Virgen en el trono con Niño rodeado por un arco esculpido. Una especie de "pasillo" (más estrecho que la nave central) comunica con el coro, muy gótico, con sillería de madera tallada. El Altar Mayor es enorme y muy barroco.
Severi-Kirche: junto a la catedral se alza esta iglesia en gótico temprano más pequeña con torres que tienen la misma estructura que la catedral por lo que vista de lejos parece que ambas formasen un todo. El interior tiene cinco naves de igual altura bastante estrechas todas ellas. En una nave está la tumba de San Severín (1365). La pila bautismal está en un templete triangular gótico tardío de piedra tallada y calada que es espectacular y, como en la catedral, alto hasta el techo.
Seguimos caminando por la ciudad aunque ya se estaba haciendo de noche y queríamos volver a Weimar. Llegamos hasta el Krämerbrücke (1325) que es uno de los símbolos de la ciudad. Este puente es el único al norte de los Alpes con casas que todavía están habitadas. Uno no se da cuenta de que ha entrado en el puente porque lo forma una callecita con casas de vigas vistas y tiendas que ocultan el puente propiamente dicho. Para verlo hay que ir por uno de los lados y bajar un poco. Es un puente de piedra con varios arcos. El río no es muy ancho y tiene una pequeña isla en el medio. De los lados uno ve la parte de atrás de las casas que van del siglo XVI al XIX, pero con aspecto totalmente medieval. Un lugar muy bonito que no debe perderse nadie que visite la ciudad.
Cogimos el tren a las 17:50 y llegó a Weimar a las 18:06.
Nos levantamos temprano y nos encontramos con un día gris, frío y lluvioso. Habíamos decido caminar por el parque así que cogimos paraguas.
Pasamos por la Schillers Wohnhaus pero no pudimos verla porque está cerrada los lunes. Schiller vivió aquí desde 1802 hasta su muerte en 1805. El mismo problema lo tuvimos en la Liszt-Haus también cerrada los lunes. Está en una esquina del parque (era la casa de los jardineros). Un cubo de color ocre. Tiene dos plantas y vivió aquí de 1869 a 1886.
Al menos el parque no puede cerrarse aunque sea un lunes. Recorrimos el Park an der Ilm o parque del río Ilm. Muy agradable con prados, árboles, senderos y el río Ilm que lo atraviesa a lo largo. Aquí está la Römisches Haus o Casa Romana (ese año cerrada de noviembre a marzo) de estilo clásico (1792-1797) concebida por Goethe para el Duque Carl August como residencia de verano. La fachada parece un templo romano con un porche con cuatro columnas jónicas y un frontón triangular con bajorrelieves.
La Villa Haar (1895) es una mansión muy sui-generis en lo alto de una colina. Terrazas escalonadas llevan hasta el jardín . Tiene un frontón barroco en el cuerpo central.
La Haus am Horn es un proyecto de la Bauhaus de 1923. No pega nada con el entorno. Es un edificio blanco con ventanas en medio de un jardín. Del centro sobresale otro cuerpo que es una cristalera que deja pasar luz natural al interior. La reja que la rodea son alambres que se cruzan perpendicularmente y en cada cruce tiene un rombo de metal que les mantiene fijos.
La Goethes Gartenhaus si puede visitarse. El Duque Carl August compró esta casa para Goethe en 1776, pocos meses después de su llegada a Weimar. Goethe vivió y trabajó aquí hasta 1782. Siguió usándola como refugio para estar tranquilo hasta su muerte. Es un edificio muy simple de color azul claro y no tiene luz eléctrica. En la planta baja están la cocina y el comedor con mesas plegables que se podían juntar para formar una mesa más grande. En la planta alta hay una habitación con balcón con un pianoforte, el estudio, la biblioteca con dibujos hechos por Goethe en las paredes y el dormitorio con una cama plegable que Goethe se llevaba cuando viajaba.
Caminamos la Cranachstrasse que tiene edificios Art Nouveau y fuimos al Historischer Friedhof (Cementerio histórico) a ver la Fürstengruft o Bóveda Ducal construida por el Gran Duque Carl August entre 1823 y 1828. Por fuera es un edificio simple con un pórtico con columnas dóricas. Por dentro es más simple todavía: un cuadrado con cuatro pilares que soportan la bóveda. En el centro hay un agujero ovalado en el suelo rodeado de una barandilla. Los ataúdes están en la planta subterránea. Al bajar la escalera lo primero que se ve son dos féretros sencillos que corresponden a Goethe y Schiller. El resto son los de las familias de las dinastías del ducado.
Por detrás está la Iglesia Ortodoxa Rusa construida entre 1860 y 1862 por la Gran Duquesa María Pavlovna, nuera de Carl August. Es minúscula con cinco cúpulas verdes y doradas. Las paredes están pintadas con rayas horizontales color mostaza y marrón. Por dentro, como toda iglesia rusa, está pintada con frescos del suelo al techo, este inclusive.
Volvimos al hotel porque a las cinco de la tarde teníamos que ir a la estación a buscar a una amiga que se nos unía por el resto del viaje. A pesar de que ya era noche cerrada, salimos a mostrarle un poco la ciudad porque al día siguiente ya dejábamos Weimar. Volvimos a cenar al Café Anno 1900 que es realmente bonito. Comimos un ragú de jabalí exquisito.
Al día siguiente salimos a las 9:19 en tren para MAGDEBURG. Llegamos a las 11:52. Fuimos a dejar las maletas al hotel que está junto a la estación: INTERCITY HOTEL, Bahnhofstrasse 69. https://hrewards.com/es/intercityhotel. Recomendable. Salimos a recorrer la ciudad. El frío era intenso. La ciudad fue prácticamente destruida durante la Segunda Guerra Mundial por lo que muchas casas son modernas, algunas bonitas, otras no tanto. Hay edificios restaurados o reconstruidos. Entre los edificios modernos se puede nombrar la Grüne Zitadelle, inaugurado a fines del 2005. Es uno de los últimos proyectos de Friedensreich Hundertwasser (que murió en el año 2000). Es muy bonito. Ocupa una manzana completa. Las cuatro fachadas son distintas, todas de distintas alturas con superficies curvas, de color rosa con franjas verticales de piedra. Tiene balcones de distintas formas y tamaños en distintas alturas. Los balcones tienen columnas con azulejos vidriados de colores fuertes. Tiene una torre de cristal inclinada en una de las esquinas y bolas doradas enormes en la azotea. El edificio tiene tiendas, apartamentos y un hotel. Se puede atravesar por galerías que comunican los diferentes patios con fuentes. Es algo así como una versión psicodélica de una obra de Gaudì.
De todas formas, la famosa catedral de Magdeburg justifica plenamente una visita a esta ciudad.
Dom St. Mauritius und St. Katharina: gigantesca, con dos torres en la fachada. Es el primer gran edificio gótico alemán. Se alza sobre otra catedral más antigua construida por Otón el Grande en el siglo X y destruida por un incendio en 1207. La nueva iglesia se comenzó en 1209 y se terminó en 1520 con la elevación de la torre este de 103m.
El interior impresiona por sus dimensiones. Tiene tres naves, la central es altísima con inmensos ventanales. Las naves laterales tienen ventanas más pequeñas. Tiene tantas que, a pesar del día gris, la iglesia se veía tremendamente luminosa.
Tiene un púlpito de alabastro renacentista tardío (1595-1597) muy esculpido.
Contra uno de los pilares hay una capilla poligonal de 16 lados con dos estatuas en su interior que representan a Otón I y su esposa Edita (circa 1245) o, tal vez, a Cristo y la Iglesia, los investigadores no se ponen de acuerdo.
Tiene un coro alto (también conocido por el galicismo jubé) gótico con dos arcos de entrada y una barandilla calada que separa el presbiterio del resto de la iglesia. En el coro están el sarcófago de piedra de Otón I, muerto en el año 973. Es original. Este coro tiene deambulatorio y cinco capillas absidiales. Delante de la central está el sepulcro gótico de la emperatriz Edita del siglo XV. El transepto izquierdo tiene un porche que protege la entrada a la iglesia. En la portada esculpida se ven cinco estatuas a cada lado: las Vírgenes sabias y las Vírgenes necias. Todas son muy expresivas y, al estar protegidas por el porche, se hallan en excelente estado de conservación. El transepto derecho da acceso al claustro dónde está la capilla de la fuente (Brunnenkapelle) gótica. Dos de las galerías tienen arcos góticos, en las otras dos son arcos geminados.
Cerca de la iglesia, frente al río Elba, hay restos de las fortificaciones.
Caminamos hasta el Alter Markt, la plaza que es el centro de la ciudad vieja. Después de la guerra solo quedó en pie la Rathaus (1691-1698). Barroca, de dos plantas, simétrica con un cuerpo central en saledizo con un porche que soporta un balcón. Tiene una torrecilla en el centro con carrillón. En la plaza, frente a la Rathaus hay un templete sobre un pilar con una estatua dorada del "Caballero de Magdeburg".
Hacía mucho frío y entramos en el Rathaus Café a comer algo caliente. Compartimos unos gnocchi con salsa de parmesano (eran como alargados, distintos de los gnocchi italianos), ragú de ciervo y pierna de cordero con una salsa de setas. Todo muy rico y muy barato. Ya comidos seguimos caminando por la ciudad. Pasamos por la Johanniskirche, la más antigua de Magdeburg (reconstruida después de la guerra). Es muy alta con un portal gótico. Estaba cerrada, ahora es un centro cultural. Aquí predicó Lutero por lo que hay una estatua suya delante de la iglesia.
Subimos al Petriberg que es una pequeña colina al lado del río Elba que tiene tres iglesias:
1) Magdalenkapelle: gótica, minúscula y muy alta. Con una torrecilla que parece de juguete en el tejado.
2) St. Petrikirche (1380-1490): reconstruida tiene tres naves altísimas con los arcos que llegan casi al techo. Por fuera, su silueta es extraña. Es la iglesia de la universidad.
3) Wallonenkirche (1285-1366): reconstruida tiene tres naves, la central más ancha. Como la iglesia anterior es muy alta. Queríamos seguir caminando hasta el Parque del Elba para ver la "Torre del Milenio" que es la torre de madera más alta del mundo con sus 60m de altura pero el frío era terrible y ya estaba oscureciendo así que decidimos volver al Rathaus Café a por bebidas calientes y tartas espectaculares. Cuando llegamos al hotel comenzó a llover. Ya no salimos.
Al día siguiente decidimos visitar WOLFENBÜTTEL, una de las ciudades que no tocó la guerra por lo que conserva un núcleo de casas renacentistas de una homogeneidad fantástica. Las casas son todas Fachwerkhäuser, es decir casas con entramado de madera, con las vigas pintadas de colores oscuros y el resto blanco o con colores claros. Muchas de ellas tienen vigas talladas o portales con molduras pintadas de distintos colores. La planta superior sobresale un poco del cuerpo central.
Salimos de Magdeburg en tren a las 9:30, hicimos trasbordo en Braunschweig a las 10:45 y llegamos a Wolfenbüttel a las 11:05. Compremos el Quer-Durchs.Land-Ticket para tres personas.
Comenzamos visitando la Trinitatiskirche (1716-1722) que tiene una fachada larga y chata porque aprovecharon la Kaiser Tor, una de las puertas de la ciudad, para construir la iglesia. La fachada es simétrica con dos torretas a los lados con un arco en el centro que permite pasar solo peatones. La iglesia ocupa el cuerpo entre ambas. Es barroca con frontón con volutas y muchas estatuas. Pilastras corintias flanquean los ventanales.
Por dentro tiene una sola nave blanca con detalles en color pastel y una galería de dos plantas que la recorre en toda su extensión. El retablo es barroco de madera estucada y está por detrás del altar.
Hauptkirche (1608): es muy grande con una torre muy alta sobre la entrada. Mezcla gótico y renacimiento. Tiene tres naves de igual altura con las nervaduras y los arcos pintados (todo lo demás es blanco). Tiene también una galería de madera sostenida por columnas en las naves laterales. Tiene retablo barroco. Callejeando llegamos al Stadtmarkt, una plaza muy bonita. Todos los edificios (excepto uno) son del 1600 y están pintados de colores. En la plaza estaba el mercado dónde compramos quesos exquisitos. En el centro una estatua sobre un pedestal que semeja una roca muestra al Herzog August (1635-1666) junto a un caballo.
La Rathaus ocupa varias casas. El espacio entre el entramado de madera es de ladrillos vistos. La ciudad tenía (y aún tiene, aunque menos) canales. Hay una parte de la ciudad con casas que dan al agua y que se llama, por supuesto, Kleine Venedig.
Por la Krambudenstrasse, que tiene soportales bajo las casas y arcadas en otros edificios, se llega al castillo. El aspecto actual es del siglo XVIII. Barroco pintado de rojo y blanco. Está en una isla por que una parte del mismo está rodeada de agua. Un puente lleva a la entrada. La balaustrada del puente tiene estatuas. Su patio interior es irregular con columnas, en parte pertenecen a una galería abierta y en parte están empotradas en los muros. Es un museo pero no entramos, preferimos recorrer la ciudad. Pasamos por la Lessing Haus, una casa muy bonita de tres alas con jardín central tipo pabellón de verano. Lessing era el bibliotecario del Duque y vivió en esta casa desde 1777 hasta su muerte en 1781. Luego fuimos a la Herzog-August-Bibliothek, fundada por August en 1572. Era la biblioteca más importante de Europa en el siglo XVII. El edificio actual, en el estilo de un palacio florentino es de 1883-1887. No la visitamos porque la remodelaron por completo en 1962. Ahora es un museo.
Fuimos a la Zeughaus (Arsenal): edificio renacentista (1613) pintado de rosa fuerte con un frontón con volutas, molduras y obeliscos pequeños no solo en la fachada principal sino también en las laterales.
Seguimos caminando por la ciudad y descubriendo calles con casas hermosísimas.
Cuándo ya no dábamos más del frío, nos sentamos a tomar un café en una tienda de antigüedades que tenía mesas y ofrecían café y tartas. Un lugar hermoso y poco común. Una tienda de antigüedades convertida en café. Cerramos los ojos porque algunos de objetos que vendían eran maravillosos. Cogimos el tres de vuelta a Magdeburg a las 15:53.
El jueves 5 de enero nos fuimos a BERLÍN, última etapa de nuestro viaje. Salimos de Magdeburg a las 9:06 y llegamos a Berlín a las 10:55. Nos bajamos en la estación del Zoologische Garten. Cogimos un taxi para llegar al hotel. Es bellísimo aunque un poco lejos de las atracciones de la ciudad. BOUTIQUE HOTEL LOUISA'S PLACE, Kurfürstendamm 160. www.louisa-place.de. Teníamos una superior suite con un dormitorio enorme y un salón más enorme todavía con cocina americana totalmente equipada. En el salón hay un sofá-cama. Perfecto para tres personas. No teníamos desayuno. Salimos a pasear por la Kurfürstendamm. Estaba espectacular con unas tiendas maravillosas. Terminamos en el "KaDeWe" que tiene escaparates de Navidad. Subimos a la planta Gourmet que está llena de tiendas y sitios para comer y nos sentamos en el "Kartoffel-Acker". Comimos patatas asadas con crema agria a las finas hierbas y una cazuela de patatas y zanahorias con queso gouda gratinado. Para bajar la comida caminamos hasta la Postdamer Platz, al Sony Center que sigue siendo una maravilla con su chapitel descomunal.
Caminamos hasta la Brandenburger Tor que ya estaba iluminada.
Entramos en el Hotel Adlon a tomar café. Ya habían quitado la decoración de Navidad. De tomas maneras, el lobby sigue siendo hermosísimo.Volvimos al hotel en taxi y ya no salimos.
El viernes 6 de enero nos levantamos y fuimos a desayunar fuera. No habíamos comprado víveres el día anterior así que la cocina era solo una parte de la decoración de la suite.
Caminamos hasta la estación de Charlottenburg y cogimos el S-Bahn hasta la Friedrichstrasse. Fuimos hasta las Galerías Lafayette para admirar su interior, con ese embudo de cristal fascinante.
Pasamos por la Gendarmenmarkt (ya sin Mercadillo de Navidad), la Staatsoper y dejamos la Museuminsel a nuestra izquierda . Habían construido a la salida del puente que cruza el río un edificio octogonal para presentar el próximo gran museo de Berlín: el Foro Humboldt, que recorrimos en una nueva visita a la ciudad en mayo de 2023 y que será la siguiente entrada en este blog de viajes.
Caminamos hasta la Alexanderplatz y terminamos en el Nikolaiviertel. Tomamos un chocolate en un café bellísimo todo en madera y con mesas antiguas.Acompañamos a nuestra amiga a comprar la entrada para los museos de la Museuminsel y nosotros nos fuimos a la Neue Nationalgalerie. Es un prisma geométrico de acero y cristal de Mies Van der Rohe (1968) con un enorme alero. Visto desde la calle es un edificio de una sola planta pero tiene otra por debajo. Visto desde atrás se ven las dos plantas con un jardín con esculturas. Había distintas exposiciones, muy interesantes todas ellas. Pasamos horas recorriendo el museo. Finalmente nos encontramos con nuestra amiga. Compramos en una Bäckerei pizzas, hojaldres con salchichas y espinacas y bollos dulces para cenar. Volvimos al hotel. Estábamos cansadísimos.
El sábado 7 no desayunamos en el hotel porque el vuelo salía muy temprano, lo hicimos luego en el aeropuerto. El avión despegó a las 8:15 y a las 10:55 aterrizó en Barajas.
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